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LA VERDADERA HISTORIA DE LA RAZA DE LOS VAMPIROS CAPITULO 5

El mar del norte no es cualquier mar, el frio, el viento, tampoco se parecen a otros, cuando nos dirigíamos al estrecho para entrar en las tierras que bañan el Báltico, una inmensa flota de barcos nos daban la bienvenida. Ya en las Islas Británicas como las conocéis hoy, ni siquiera nos dejaron acercarnos, teniendo que rodearlas por el Oeste, en el Mar del Norte, nuestro Clan se reunió y decidió separarse, si la Casa de Odín, como se la llamaba a aquella Casa que decidió quedarse en todas las tierras del norte del mar Báltico tomaban la escuadra de los Vampiros como una invasión, la Casa de Odín respondería violentamente. En el estrecho que daba entrada al Báltico esta Casa habían construido unas estructuras flotantes, que con sus defensas y Regimientos propios la convertían en unas de las murallas flotantes mas anchas del mundo. No salía, ni entraba por el gran estrecho un barco sin el consentimiento de esta Casa. Con el control de lo que ahora llamáis como Dinamarca, la entrada al Báltico y a todas sus tierras, o la salida al Atlántico, eran dominadas durante miles de años por esta Casa. Cuando el peligro de invasión era real y las flotas del Atlántico intentaban entrar, además de estas murallas flotantes, cada Tribu y cada Clan de esta Casa ofrecía sus barcos de guerra y sus mejores ejércitos para actuar en la defensa del Paso. Miles y miles de años la Casa de Odín dominó estos territorios del Norte, su fama y gloría serían compartidos con nuestro Clan.  

 En el Mar del Norte la mitad de mi Clan decidió seguir navegando rumbo al Oeste, allí en Islandia tomaron tierra, al poco, volvieron a embarcar y llegaron a Groenlandia, tierras muy frías, aconsejados por algunos nativos, decidieron seguir navegando donde se toparon con el Norte del Continente americano, decidieron quedarse al resguardo de los grandes bosques. 

 La otra mitad de mi Clan decidió no seguir rumbo al mar de Noruega, conocíamos sobradamente bien lo inhóspito de aquellos territorios, pero los miles de años de comodidad en las tierras del sur nos pesaban, sabíamos que la Casa de Odín era agresiva y bárbara por naturaleza, al haber controlado el estrecho no tuvieron demasiadas invasiones externas, pero internamente era otro cantar. La Casa se dividía en miles de tribus y Clanes todos independientes entre sí, cada uno era autónomo, no se dejaban regir por ninguna más, actuaban a su libre albedrio, cada Clan tenía sus normas de conductas y sus códigos, cada Clan en sus territorios eran totalmente autónomos sobre los demás, las venganzas de sangre por asuntos más graves se consideraban como ley natural. Solo algo, solo una primera ley, les hacía juntarse y formar uno de los ejércitos mas temidos del mundo.

 Una vez al año, se reunían todos los Jefes de Tribus y todos los Jefes de Clanes, se olvidaban las disputas internas o las rencillas familiares, en lo único que se tenían que poner de acuerdo es en los barcos y guerreros que cada Tribu y Clan debían aportar. Ahora sí, la Casa se hacía fuerte y la defensa, como las invasiones hacía el Este y el Sur del Báltico tan periódicas como numerosas hacían a los vikingos, como se les conocía, fueran un enemigo atroz. 

Al ser pocos los barcos los que entramos, no se nos echó tanto en cuenta, pero al acercarnos a la primera línea defensiva, que no eran mas que algunos barcos navegando cerca del Paso y ver nuestros estandartes fuimos cercados por una escuadra bastante numerosa, un gigantón de dos metros diez, enfundado en pieles de oso nórdico, con un casco de hierro que le cubría la cabeza y la cara, nos dio la bienvenida y nos invitó a una reunión con algunos Jefes de Tribus que querían salir en breve a algunas razias por el sur. Conociendo nuestras habilidades con las armas, se nos invitaba formalmente a entrar en la flota, nosotros aceptamos de inmediato. Esta escuadra resultó ser unas de las mas agresivas y violentas de las muchas que tenía la Casa de Odín, cuando salían del Báltico y desembarcaban en territorios mas al Sur, su crueldad era notorios. Hombres y mujeres que desde su infancia eran preparados para el combate y la navegación, sus tierras, muy frías y pobres no daban para mucha agricultura y la cría de ganado se aumentaba con los rebaños que por miles de cabezas se robaban en las tierras donde desembarcaban para expoliar. Los barcos salían del Paso con las bodegas vacías y cuando regresaban de sus razias, venían cargados de tesoros, alimentos, ganados y personas que pasarían a ser vendidos como esclavos. La Casa de Odín no bebía sangre, pero sí la derramaba por espuertas, todas las Casas asentadas en el orbe mediterráneo, los del norte y este de Europa y todas las grandes capitales asentadas en ríos navegables eran visitadas periódicamente por las flotas de los vikingos. Si las defensas eran considerables, ellos añadían ingenio, si los Clanes preferían aceptar la extorsión, ellos las cobraban, si para destruir una fortaleza, se tenían que adentrar tierra adentro, ellos transportaban hasta sus barcos, tenían regimientos de exploradores, que se adentraban en las tierras enemigas y forjaban intrigas con opositores al status establecido, así derrocaban reinos y ponían a títeres a su antojo. Todas las costas del sur y este del Báltico no pertenecían a la Casa de Odín, pero sí rendían pleitesía. Siempre habían recibido las invasiones de la Casa de Odín que habitaban el norte del Báltico durante miles de años, se adentraban en el interior de los territorios de las Casas de sur y del este y con barcos de poco calado, subían por los grandes ríos y se adentraban miles de kilómetros al interior, sus formas de combate, su agresividad, despiadados hasta los limites insospechados, los vikingos, la Casa de Odín eran temidos y odiados por todo el norte de Europa. Cuando llegamos a compartir barcos y batallas, llegamos a ciertas camarerías y les contamos las riquezas de los reinos y Casas del Mediterráneo. Cuando salían del Paso, sus razias con los Clanes de las Islas Británicas eran muy esparcidos en el tiempo, cuando nuestros objetivos fueron los mismos, nosotros les hablamos de las tierras mas al sur de las Islas, de sus reinos, de sus riquezas, de sus ejércitos, cuando se organizó la primera flota que haría el trayecto mas al sur del sur, la Casa de los Vampiros fueron los pilotos de esas naves, nuestra venganza sería tardía, pero estas tierras, conocerían un horror que periódicamente, temporada a temporada, pondrían a las ciudades costeras en pie de guerra. Muchas poblaciones enteras, al avistamiento de los estandartes de la Casa de Odín, se replegaban al interior, a fortalezas más robustas y dejarían todo atrás, casas, ganados, o eso…o los vikingos.

Esta era la existencia y la forma de ser de esta Casa, en invierno a los poblados del norte, preparando los barcos, engrasando las armas, entrenándose y fortaleciendo sus cuerpos, en sus conversaciones siempre soñando con las próximas batallas que en breve comenzarían. Muchas incursiones duraban años, cuando alguna flota llegaba, después de salir del Paso muchos meses atrás, hacían sonar unos cuernos gigantescos, decorados con piedras y metales preciosas, que avisaban a las poblaciones mas cercanas de la llegada de una flota, entonces los allegados a estos valientes les preparaban una gran bienvenida. Muchas escuadras jamás volvían, de generación en generación, las Casas a los que los vikingos tanto daño les hacían, se fueron organizando, se fueron preparando para lo que se les venía encima. Las distintas Casas a los que los vikingos en periodos relativamente cortos atacaban, fueron mejorando sus defensas, tanto en los ríos, como en sus ciudades, muchas Casas forjaron alianzas unas con otras para fortalecer sus ejércitos. Otras Casas, vieron tan fuerte, pues les valía su supervivencia, la necesidad de profesionalizar sus ejércitos, que literalmente hacían entre sus poblaciones levas obligadas para que entraran en las filas de los ejércitos fronterizos. Dialogar con la Casa de Odín era imposible, se reunían en las cortes y siempre mostraban las mismas actitudes, oro o guerra, al no disponer de Jefes de Casa, sino que actuaban por Jefes de Clanes, cada Jefe y cada Clan exigían algo más, al final siempre era guerra. 

 Nosotros llegamos, no cuando los tiempos gloriosos de la dominación del Báltico y sus orillas, sino cuando ya cada vez pasaban mas el Paso y las travesías eran mas largas. También las Casas del Sur y centro de Europa estaban mas organizadas, sus estructuras políticas, en la gran mayoría centradas en los Jefes de Casas no eran los mismos que mas al norte donde los Clanes eran mas autónomos, pero con menos fuerzas militares. La unión de Clanes es lo que convertían a las Casas en fuertes, pero esto llevó inevitablemente al exterminio de muchos Jefes de Clanes y de Tribus. La historia de la tierra durante toda su existencia fue la dura supervivencia de las Casas y sus territorios y la de Odín fue muy sacrificada, las continuas luchas en sus razias periódicas les hizo sacrificar mucha sangre, al final, cuando muchos prefirieron asentarse en otros territorios, ese fue su fin. A muy pocos Jefes de Clanes de la Casa de Odín les dejaron asentarse muchas generaciones en algún territorio, ocultar tus raíces y tus acciones eran muy complicados, cuando alrededor había muchas Casas perjudicadas, clamando venganza, las matanzas nocturnas de estos asentamientos por venganzas de sangre eran muy corrientes y solo, cuando ya con el tiempo, cuando la Casa se alineó y se multiplicó en el Norte, pudo recuperarse algo. 

 Nuestro Clan, en estos tiempos no ya tan lejanos, también sacrificamos muchos de los nuestros, raro era que alguna Casa asentada en los territorios europeos no tuviera un Regimiento de elite preparado y especializado en luchar específicamente con nuestra Casa, adiestrados en determinadas armas, este Regimiento se fue conjurando mas contra nuestra Casa, por lo que la cacería y asesinatos a miembros de nuestro Clan fueron incluso pagados muy bien por Casas del centro de Europa. Nuestra determinación fue unánime, nos uniríamos al resto de nuestro Clan, a aquellos que un día nos tuvimos que separar, en el Mar del Norte. Navegaríamos por las mismas rutas, Islandia, Groenlandia y norte América, a los grandes lagos, donde nuestro Clan se había hecho fuerte, viajamos en invierno polar, entre los días oscuros, entre témpanos de hielo y ballenas.

                               

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