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De higos a brevas

De higos a brevas, un tiempo, la naturaleza da muchos, solo hay que reconocerlos. Se terminó
este año la temporada, vino mas temprana por el calor y se acaba antes, también por el calor,
las higueras siempre generosas lo aguantan bien. Ahora sus ramas, libres de carga, lucen
esplendorosas sus hojas verdes intensas, ya lo han dado todo, ahora toca esperar, hasta que no
llegue el frio las higueras están a gusto, luego cuando llegue, quizás un poco antes, irán
llorando hojas hasta que se quede pelada, cuando la higuera suelte su ultima hoja habrá
llegado el invierno, entonces dormirá, dormirá tranquila y esperará a la nueva primavera, para
empezar a despertar y volver a rejuvenecer.
La cosecha ha sido la de siempre, con una generosidad impresionante, por su tierra, por su
clima, por bondad, cada una de ellas, da lo que puede, sus ramas llenas de pelotitas verdes
comenzarán a madurar en verano, ahora empieza la cosecha.
Las mas gordas para el frutero, porque mira por sus clientes, que prefieren la fruta vistosa a la
del montón. La mayoría, mas pequeñas, pero no menos dulce para los compromisos y los
abuelos, pues ellos también merecen saborear el néctar. Luego tocará recoger los secos, los
que cayeron de las alturas y que hasta los pájaros despreciaron, esos van para las bestias que
también tienen derechos.
Los higos son como las personas, todos no valemos para el frutero, aunque seamos dulces, no
hemos engordado bastante y solo valemos para el montón, aunque también muchos seamos
como el que está en la rama mas alta y siendo despreciada por los pájaros caemos al suelo y
solo valemos para comida de las hormigas o en un último acto de generosidad ser recogido
como alimento para las bestias

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