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LA VERDADERA HISTORIA DE LA RAZA DE LOS VAMPIROS CAPITULO 4

La noche que salimos de Egipto se decidió que dirigirnos al Oeste costeando las costas del norte de África sería lo más seguro para nuestra flota. Las costas del este estaban bastante pobladas por pueblos de la Casa de Ball, pueblos de orígenes comerciales, pero de sangre guerrera y violenta. Las costas del Norte del Mediterráneo eran territorios de varias Casas con un poderío militar impresionante, mantenían una paz a base de conflictos, troyanos con griegos, griegos con romanos, romanos con iberos, cada Casa con sus Clanes mantenían sus territorios a costa de sangre y violencia. Las costas las protegían con grandes fortalezas amuralladas, normalmente disponían de puertos que albergaban grandes flotas preparadas para salir a defender las costas al mínimo acercamiento de alguna flota enemiga. Estos grandes imperios mantenían un tráfico mercantil muy activos, por tierra y por mar, el intercambio comercial eran muy normales, pero a veces algún territorio organizaba grandes flotas de guerra para asediar alguna plaza fuerte.  Nuestra decisión fue unánime, dado el numero de barcos no íbamos a pasar inadvertidos a estas potencias marítimas, que además de controlar sus territorios terrestres procuraban también controlar sus influencias por mar.

Cuando los arquitectos y matemáticos de las tropas invasoras del Norte lograron conocer las claves para entrar en las Pirámides se conocería por fin el mortal desenlace de la Casa del Faraón, la noticia corrió como la pólvora y estos territorios del norte del mar Mediterráneo consideraron estos actos cometidos como abominables, por lo que nuestros estandartes y banderas fueron considerados como enemigos. Pequeñas escuadras de la Casa de Júpiter y de la Casa de Zeus nos ponían bien claro sus intenciones de atacarnos si nos acercábamos a sus costas, nosotros no queríamos enfrentamientos en alta mar, toda la navegación fue muy complicada, cuando íbamos a la altura de una gran isla conocida como Siracusa fuimos atacados por una escuadra feroz y muy violenta, dos de nuestros barcos sufrieron grandes daños, nuestra única solución era amarrar en un puerto de una gran ciudad, de orígenes muy antiguos, descendientes directos de la Casa de Ball.

Sus continuos viajes hacia el occidente le obligaron a fundar pequeñas ciudades a lo largo del Mediterráneo, cuando arribamos en Cartago la ciudad ya era muy poderosa, sus conflictos continuos con la isla de Siracusa y con sus aliados la Casa de Júpiter había convertido un conflicto de intereses en una guerra que ya se había convertido en crónica. Cartagineses y romanos luchaban desde el principio de los tiempos por el control del mediterráneo. Una vez que nuestros barcos dañados vararon en los astilleros, fuimos recibidos por los Jefes de Clanes y generales, agasajados con regalos veníamos encolerizados por el trato tan violento de los distintos reinos que nos habíamos encontrado en la travesía desde que salimos de Egipto. Una vez alojados en confortables mansiones, llenas de lujo y comodidades nos llamarón a consultas. Los lideres de nuestro Clan escucharon a los Jefes de Cartago, hijos directos de la Casa de Ball, nos contaron de los conflictos y guerras de su Casa con las Casas ubicadas en los desiertos y entre los dos ríos, obligando a nuestra Casa que desde el principio se asentó en la orilla este del mar Mediterráneo a fundar otras ciudades mas al occidente.

Aunque eran guerreros muy violentos, sus intereses eran mas comerciales y mercantiles, sus grandes capitales se fundaron en las orillas sur del mar Mediterráneo y en las tierras más occidentales, por lo que no es de extrañar que organizaran grandes flotas con barcos de gran envergadura para el transporte de las muchas mercancías con las que comercializaban con otras Casas aledañas del Mediterráneo. Grandes flotas se cruzaban a la ida y a la vuelta, la Casa de Ball se hizo grande, comenzaron a fundar ciudades a lo largo de sus rutas comerciales para reabastecerse y también porque no, para huir de esas zonas, que el desierto y las otras Casas en guerra convertían en complicadas para vivir. Cartago prosperó rápidamente, estaba prácticamente en el periplo comercial de muchas rutas marítimas, cuando las grandes Casas del norte del mediterráneo vieron las riquezas que movía la Casa de Ball exigieron derechos de paso. La isla de Siracusa con sus flotas, la Casa de Júpiter con sus flotas, la Casa de Zeus con sus flotas, la Casa de Troya con sus flotas, todas estas Casas interceptaban las grandes flotas repletas de tesoros, minerales, maderas, ganado, conservas de pescado, la ruta Este-Oeste y Oeste-Este fueron monopolios exclusivos de la Casa de Ball, hasta que estas Casas antes mencionadas tomaron el control.  La Casa de Ball fue incapaz de custodiar adecuadamente estos grandes corredores marítimos, el comercio por mar se paralizó.

La Casa de Ball con sus problemas en sus ciudades de origen, invadidas continuamente por Casas del Este, abandonó a su flota, que necesitaba de reparaciones y mantenimientos y ya por ultimo los expolios de estos Reinos que con sus intenciones de cobrar derechos de paso hacían imposible las grandes rutas comerciales de antaño.  Las consecuencias para Cartago fueron tremendas, literalmente se quedó aislada, a su espalda el gran desierto, en frente una isla como Siracusa, que se empeñó desde que comenzó a consolidarse como ciudad portuaria, en atacarla y acosarla. Nuestros protectores nos proponían un acuerdo, seguir disfrutando de las grandes residencias que los Jefes de Cartago nos ofrecían, y también, disponer de los marineros y guerreros enemigos moribundos que en las luchas que se proponían comenzar fueran heridos. Cartago no podía permitirse muchos meses mas de aislamiento, su supervivencia dependía de ello, pensaban organizar varias escuadras, para llegar a las puertas del Este y reabastecerse con la ayuda de sus hermanos, organizarían grandes rutas, no como los de antaño, pero sí de bastante envergadura, nos solicitaban que fuéramos en sus barcos y ayudáramos a los guerreros de los barcos que escoltaban estas flotas, aceptamos de inmediato.

La primera de muchas rutas salió una noche de luna llena, aprovechando la pleamar, a las pocas horas de la travesía, algunos barcos de puertos de Siracusa intentaron envestirnos y abordarnos, fue uno de los primeros chascos que se llevaron, después de la masacre, hundíamos sus barcos para evitar posibles respuestas. Cuando las puertas del Este consideraron que las rutas volvían a ser seguras, volvieron a organizar nuevas flotas. Ni troyanos, griegos o romanos volvían a ver a las naves que mandaban para que interceptarán a nuestros barcos y los expoliaran, ningún marinero ni guerrero volvió a los puertos de estos Imperios. Salían docenas de barcos armados y pertrechados para las rafias en alta mar y no volvían ninguno, sus tripulantes pasaban por nuestras manos y los Clanes de la Casa de Ball optaron por quedarse con los barcos en vez de hundirlos, llegó un tiempo, que cuando los Jefes de las Casas de estos Imperios del Norte del mar Mediterráneo, se reunieron entre ellos para preguntar por sus barcos y sus tripulaciones, la respuesta fueron unánimes, la Casa de los Vampiros estaban ayudando en labores de escoltas a las flotas de la Casa de Ball, la respuesta fue contundente, La Casa de Júpiter, con muchos Jefes de Clanes de Siracusa y la Casa de Zeus con todos sus Jefes de Clanes decidieron en Consejo de Guerra celebrados en la misma Siracusa, la total destrucción de aquella ciudad milenaria, la Casa de Troya desistió finalmente por consideraciones a la Casa de Ball y porque la enemistad eterna con la Casa de Zeus hacían impensable que lucharan juntos, espadas con espadas en ninguna batalla.

El Mar de Tirreno amaneció un día con miles y miles de barcos, armados para la guerra y con sus regimientos de asalto completos, estandartes de las dos Casas y banderas de los distintos Clanes ondeaban en los mástiles, se alinearon en formación de combate y se prepararon para el asedio y ataque a Cartago.  La ciudad permaneció quieta e inmóvil, la orden de atacar no llegaba, el asedio iba a ser largo. La casi totalidad de los ejércitos, con la Casa de los Vampiros al completo decidieron embarcar semanas antes hacía la Península Ibérica, donde el trato comercial durante miles de años habían creado grandes lazos de amistad, cuando se supo, a ciencia cierta, que las dos Casas preparaban un gran ejercito y una gran armada con la única intención de arrasar Cartago y convertirse en los mayores Imperios del Mediterráneo, la decisión fue unánime, se quedaría en la ciudad una pequeña guarnición y todas aquellas personas, hombres o mujeres que no se vieran preparados y con fuerzas para comenzar esta gran epopeya que pensaban realizar. Meses antes de que la flota enemiga se alineara frente a Cartago, un gran ejercito embarcaba rumbo a Hispania, allí reforzarían sus filas con mercenarios Iberos, Celtas y Tartésicos, cruzarían los Pirineos y se volverían a reforzar con nuevos ejércitos procedentes de las Tribus Galas y del norte y centro Europa, cuando cruzaron los Alpes, un gran ejercito acampaba al norte de la Península Itálica.

Se levantó un inmenso campamento y periódicamente salían columnas de soldados para atacar, destruir y robar todo lo que hubiera en una jornada de camino, alrededor del campamento se creó un corredor totalmente controlado por nuestras fuerzas. Se enviaron mensajeros escoltados y le mandaron un mensaje lacrado y sellado al Jefe de la Casa de Júpiter, instalado en una ciudad fortificada llamada Roma, el mensaje era claro: Se respetarían las vidas de los habitantes de Cartago. Se levantaría el cerco de inmediato y se abastecería a la ciudad de agua y alimentos. Se forjarían unos acuerdos mínimos de paz y el tráfico por el Mediterráneo sería libre de nuevo. El mensaje iba acompañado de cientos de anillos de los Jefes de Clanes de la Casa de Júpiter, que tenían sus fortalezas en el norte, todos cautivos y en buenas condiciones hasta el momento. Y un juramento solemne de los Jefes de Clanes de Cartago, si la ciudad y sus habitantes sufrían algún daño, Roma correría su misma suerte. Los Jefes de la Casa de Júpiter y sus aliados los de la Casa de Zeus tomaron una decisión, no por convencimiento, porque cuando tuvieron otra oportunidad acabarían con ellos, sino por miedo, todas las Tribus y Clanes que escucharon de sus vecinos algo mas al norte, las atrocidades del ejercito acampado, bajaron espantados hacía Roma, los Jefes de la Casa escuchaban horrorizados como un ejercito invasor podía barrerlos del mapa. Cuando los Jefes preguntaron a sus asesores por la disponibilidad de sus ejércitos, resultó que la mayoría de las fuerzas estaba en el sitio de Cartago, solo disponían de pequeñas reservas en fortalezas muy exclusivas, comprendieron que o mandaban un mensaje a los generales que estaban participando en el cerco de Cartago, que se replegaran a los puertos y les mandaran suministros a sus habitantes que tan heroicamente habían aguantado el cerco o el Ejercito acampado en el norte acabaría con Roma.

Las condiciones fueron aceptadas, los acuerdos de paz se negociarían mas tarde, los Clanes guerreros de los distintos Casas podían volver a sus territorios de origen, exceptuando a la Casa de los Vampiros que no los querían por el Mediterráneo. Nuestra Casa aceptó sin condiciones, embarcamos en el mar de Liguria en dirección a las columnas de Hércules, cuando las pasáramos enfilaríamos hacía el norte. Los barcos fueron cargados de tesoros y personas, las bodegas iban repletas, los acuerdos de paz entre la Casa de Júpiter y la Casa de Ball durarían poco y las guerras y batallas no tardarían en llegar, la Casa de Zeus volvería con sus antiguas rencillas con la Casa de Troya y al final grandes lideres sacrificarían sus vidas, la Casa de Júpiter jamás olvidaría las alianzas que se forjaron y las venganzas llegarían mas tarde, nosotros continuamos nuestra historia más al norte.

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