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Fría mañana

Aquella mañana, amaneció gris y fría, el relente de la noche pasada, había impregnado todo de humedad, y uno al salir del portal del bloque, se encogía y frotaba las manos, intentando recuperar el calorcito dejado minutos antes en el hogar.

Uno quería pensar, que el encogimiento del cuerpo, era un movimiento reflejo natural, debido al frío y a la humedad reinante, pero tenía que pensar por fuerza en un movimiento también reflejo, pero esta vez involuntario, al recordar en lo que le debía esperar, a lo largo de la mañana. Y es que según todos los pronósticos, hoy era el día que debía encontrarse con Julián Smith, tenebroso lugarteniente del Imperio de Muerte, viejo conocido suyo que hace cincuenta años, estando él en sus años universitarios, decidiera proponerle un ventajoso según él negocio, en el cual hoy, cinco décadas después, prorrogará el plazo de ejecución, por el cual, él Roberto Montinelli, estudiante universitario de filosofía en la Universidad de Nueva Orleáns en su quinto y último curso, cambiaba cincuenta años de su vida de felicidad, amor, dinero, fama, fortuna suerte y salud infinitos, por cincuenta años de depravación, muerte, asesinatos, cárceles y finalmente quizás la inmortalidad.

Después de haber cumplido lo pactado primero el señor Julián, Roberto debía cumplir su parte, solo que de no cumplirla, se vería las caras con Muerte.

La decisión estaba tomada, me vería las caras con Muerte, y le diría que estaba arrepentido de haber hecho tratos con él. Le diría que prefería morir, ahora después de haber vivido en amor y armonía con todos los que me rodeaban, que mi dinero y mi fama habían sido utilizados para el bienestar y provecho de millones de personas, y que gracias a mi suerte y a mi salud, generaciones enteras de hombres y mujeres en todo el mundo, habían recibido una vida digna moriría, pero gracias a su muerte, otros muchos heredarían su fortuna y sus pensamientos para seguir creando fundaciones por el respeto y la concordia en todo el mundo.

Fue así como Roberto Montinelli no cumplió el trato con Julián Smith, prefiriendo la muerte, después de una vida de ejemplo y dignidad, a una segunda vida llena de miseria y depravación.

Eso sí son muchos los que piensan, que después de su decisión y tras su vida de amor, seguro que tuvo el paraíso ganado para la eternidad, pero eso es otra historia.

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