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ALGUNAS CUESTIONES SOBRE SEMANA SANTA

1ªCUESTIÓN:

¿Por qué Semana Santa tiene que ser sinónimo de pena, desgracia, amargura, dolor? Dado que el pilar de nuestra fe se basa en la resurrección de Jesús, es lógico que, para resucitar a los tres días, antes tuviera quemorir.  ¿Por qué consideramos tan importante los Católicos la manera que tuvo Jesús de morir y la hemos convertido en una protagonista inmerecida? La crucifixión, las torturas, el escarnio público fueron durante siglos la forma en que el Imperio Romano mostraba su poderío y crueldad hacía los pueblos oprimidos, por lo tanto, la forma de morir de Jesús no fue una excepción en su tiempo. Solo dos capítulos de los veintitantos de Mateo, Lucas, Juan, nos describen la Pasión y Muerte de Jesús, Marcos de sus dieciséis capítulos también dos, nosotros los Católicos hemos considerado que estos capítulos se merecen casi la base del Catolicismo. 

¿Cuántas veces Jesús anunció su Muerte y Resurrección? Muchas.  ¿Cuántas personas allegadas a Él no comprendían todavía sus palabras y le intentaron hacer rectificar?,¿qué les contestó Él? ¿Cuánto de todo?, cuando entró en Jerusalén y dio instrucciones para celebrar la Cena.  La fe es muy respetable y cada uno la lleva a su manera, pero si nos empapáramos con otros episodios de la vida de Jesús, nuestra fe crecería más exponencialmente que con el sacrificio y el dolor, en respeto por el Señor. 

2ªCUESTIÓN:

¿Están los responsables eclesiásticos de las Parroquias haciendo una labor pedagógica en cuanto a explicar la diferencia entre Veneración y Adoración?  Hace algunos años, cuando decidí preguntar sobre este asunto, porque tenía cierta angustia que anidaba en mi alma, me encontré con un Párroco amable y con ganas de explicar, salí más tranquilo de aquella sacristía, pero aun hoy cuando observo a los fieles en las Iglesias y delante de los Pasos, aún hoy sigo teniendo cierta duda. Creo que no se explica bien el tema, no se habla, o se habla muy poco de la diferenciación de Venerar y Adorar.

Todos sabemos y estamos de acuerdo que el arte de la imaginería centrada en la Pasión y Muerte de Jesús tiene un valor incalculable, pero si a los fieles no se les explica y cada uno lleva su fe a su manera, dejareis que nos saltemos a la torera el Deuteronomio 5: 8-9, el Éxodo 20: 4-6 y aunque al final nos digáis a los fieles, incultos y pedantes y que las Escrituras no todos las saben entender, pues yo, desde la humildad más inmensa, me gustaría no parecer muy prepotente y me dejen que les recomienden que enseñen, que enseñen, que enseñen bien, que enseñen bien requetebién, para que cada Hermano de cada una de la Hermandades conozca hasta la última coma del Sagrado Libro por el que todos los Cristianos nos guiamos. 

3ªCUESTIÓN:

Si el Amor a Dios por encima de todas las cosas y el Respetar al Prójimo fueran nuestras normas de vida este mundo no sería el que es y si se cumplieran los Sagrados Mandamientos al pie de la letra, sería otro. Como los seres humanos no somos perfectos, siempre caeremos en la misma piedra, luego, en el momento de entrar en nuestros interiores mas profundos, nos encontraremos con nuestras conciencias y entonces caeremos en la cuenta de lo débiles que somos.  Pero el Peregrino, el Penitente, debe de echarse una armadura diferente, la preparación mental, su armonía debe ser algo diferente al fiel común, pues estos con su sacrificio muestran su agradecimiento al Señor por la cruz que todo ser llevamos consigo. Uno que entra en una estación de penitencia debe de salir mas fortalecido, pues ofrecer lo más preciado que tenemos como es nuestro cuerpo al Señor, no es cualquier cosa. La estación de penitencia del penitente debe ser eterna, no vale ser uno todo el año y después otro el resto, el compromiso con el Señor, una vez hecho debe de ser hasta el final. 

 El Cofrade debe de aprender, para después poder enseñar, debe conocer, para después poder ver, debe pedir fortaleza para que con ella ayude al prójimo y pedir ser instrumento del Señor para lo que Él nos tenga reservado. El Penitente debe servir, ser un servidor, para así entrar en Comunión con el Señor y adherirse a sus palabras: Hágase en mí según tu voluntad.         

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