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1ª LARGA MARCHA

De la noche a la mañana, los tablones de anuncios de las universidades, dé los polideportivos, dé las asociaciones, dé los organismos oficiales, dé las empresas, todos aparecieron con carteles animando a la participación en la 1ª Larga Marcha Costa de Huelva. Con un diseño muy atractivo, un QR daba la oportunidad a cualquiera de conocer las bases, acompañado de una pequeña descripción de lo que serían los campamentos nocturnos, los carteles fueron subidos a las redes y en pocos días la noticia de la Prueba era la comidilla de la ciudad. La Organización convocó a los medios de comunicación, la fecha y el lugar de la 1ª Salida fue dado a conocer a bombo y platillo. –Hey,vamos a apuntarnos tíos,–Cristina sentada en la cafetería de la Universidad animaba a sus amigos de toda la vida. –Si te apuntas tu,yo te acompaño.–Luis estudiante de Derecho siempre se iba de fin de semana de senderista por la provincia. –Son muchas etapas, parecen complicadas, en Agosto todavía hace calor.–Rosa no se andaba con rodeos, quería ser la abogada del diablo. –Tia,estamos de vacaciones, sí no aguantamos pues nos retiramos, pero podemos probar, vamos Pedro, convence a tu hermana. –Rosa, hija mía, ya sabes que tu hermanito te va a cuidar, además podemos competir o podemos participar,–Pedro hacía footing todos los días,–es una oportunidad para conocer a gente. –Cuando abran el periodo de inscripción por Internet quedamos los cuatro para entrar, ya os digo yo que se colapsa la web en media hora,–Rosa se levantaba,–me voy que me toca Mates.–Y salió pitando. –Hay que tía arranca a un cuarto vuelta,–Cristina se salió con la suya, se levantaba.–y yo de Ingles, nos vemos. Esta misma escena se repetía en muchos equipos de atletismo, en muchas personas, que de algún modo tenían un ritmo diario deportivo, en los gimnasios se hablaba de la Prueba, en las fabricas se hablaba de la Prueba. –Marta, esta gente dice que para la empresa le vendría bien probar los inventos en esta Prueba.–Carlota detrás de un ordenador diseñaba prototipos que hicieran la vida más cómoda a un deportista profesional,su empresa diseñaba desde zapatillas,ropa,hasta asesorios deportivos muy innovadores. Marta se quitaba las gafas, cogía una gorra y ponía los pulgares en alto. –Yo me apunto, yo me apunto, está todo el mundo hablando de lo mismo. Ronal, detrás de otra pantalla, se levantaba, se dirigía a una pizarra digital, hacía una linea recta y la partía en rayitas. Al principio de la linea escribió Desembocadura del Guadalquivir, margen Oeste,en la otra punta de la línea escribió Ayamonte,luego preguntó: –¿Quién se van a encargar del tema logístico?,por lo menos una más, yo me apunto. –Son muy pocos Participantes, veinticinco hombres y veinticinco mujeres, cuando en la web habrán el periodo de inscripciones,–Rebeca cogía un bloc,–tenemos que estar los primeros. –Tenéis razón las solicitudes tienen que ser exageradas, voy a empezar, esto hay que hacerlo bien.–Ronal cogía el portátil y entraba en un archivo. El Hospital de Huelva era una familia, todos los trabajadores, desde los médicos hasta los celadores o los trabajadores de mantenimiento, se conocían y se respetaban. Sandra era medico de Urgencias, Kevin era guardia de seguridad, ex militar, cuando terminaban su turno, ambos quedaban y se iban a correr. Los fines de semanas que coincidían libres, subían a la sierra y se pegaban sus buenas caminatas, al final terminaban comiendo en algún restaurante de algún pueblo perdido. –¿Kevin, te vas a apuntar a la Larga Marcha?.–Lola una celadora del turno de tarde también quería participar. –Haber,?has leído las bases?,cuidadin que tienes que estar puesto.–Kevin se había bajado el QR del cartel el primer día. –Yo ya estoy metiéndome, las inscripciones son muy restringidas, pero yo tengo curiosidad,la verdad es que me llama la atención,–Sandra salía de un boxes, con una enfermera,–vámonos Kevin,pide una semanita, nos vamos los dos, pide mejor dos semanas, con dos cojones. –Me deben tres semana, mi jefe está harto de decirme que las coja, ¿nos vamos Sandra, dé verdad?.–Kevin no se lo podía creer. –Iros,iros,ya nos arreglaremos,–el Jefe de Urgencias había escuchado la conversación y no podía ser irónico,–dos semanas, pues ya está, dos semanas. Kevin y Sandra se cogieron de la mano y se miraron a los ojos. –Quedamos luego, ya hablamos

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