Si el primer día de Marcha fue duro, el segundo, era muy, pero que muy Larga. Si la Organización hubiese terminado la segunda etapa en Cuesta Maneli no hubiese pasado nada, no se permitieron el riesgo de organizar los Campamentos y menos los actos culturales tan lejos de una población la Meta tenía que ser en Mazagon. –No se vendía como una Prueba deportiva dura, pues qué queremos. –Julio finiquitó la reunión. Los votos fueron unánimes y la segunda etapa iba a dejar a muchos por el camino, los ímpetus de llevar buenos tiempos, el seguir el ritmo de trote, gente que no estaba preparada, el no medir los tiempos ni las distancias, resultó que ya en Cuesta Maneli ya hubo ocho abandonos. Cinco hombres y tres mujeres, Marta una de las mochilitas fue la que más lo sufrió, llevaba una hora con un dolor insoportable en los aductores, llevaba dos Nolotil, sus compañeros lo comprendieron. Todavía en Cuesta Maneli hubo cierto barullo a la hora de firmar en los Puestos de Control, en la lista de tiempos que se colocarían al día siguiente se observarían las enormes diferencias a partir de los siguientes Puestos hasta llegar a Mazagón. Los Participantes en cabeza, siguieron su trotecillo constante y seguro, iban trotando y bebían, iban trotando y comían, orinaban y se cogían el paso, la distancia iba acentuándose con el grupo mayoritario y Ania una de las F, gritaba: –Vamos, vamos, vamos. Lorenzo Gallevi se pegó a las chicas como una lapa, tuvo claro que sí no había mucha diferencia en los tiempos, solo cabría tener suerte y esperar un fallo de los artilleros. Los soldados marcaban su paso constante, los dorsales 13, 14, 15, 50, 29, 30 y 31, no sentían dolor, solo sed y calor. Cuando el Puesto de Cuesta Maneli quedó atrás también se quedaron muchos. Kevin aguantó junto a Sebas el tirón, pero estaba claro que no iban a llegar los primeros. El grupo que quedaba de las mochilitas, Toni, el grupo de universitarios optaron por aminorar, fueron absorbidos por el grupo compacto, que constantes, pero sin prisas caminaban por la playa. Atrás muy atrás, quedaba Sandra, dorsal 7, veía a lo lejos al grupo mayoritario, cuando miraba hacia atrás veía a uno o varios andando, muy qué muy separados unos de otros, solo muy, pero que muy al final , de echo fueron los últimos en el Puesto de Maneli, se avistaban Juanjo y Octavio el dorsal 49 y 37, horas antes, un poco antes del Control dos, Juanjo se acercó a Octavio. –Perdón, caballero usted es el último, ¿no? Octavio levantó la vista de la table, después de algunas horas hojeando las carpetas. Ya tenía una idea, más o menos clara de los perfiles, por lo menos, la de los Participantes, no demostró ser muy enterado: –Bueno, por lo que vi esta mañana no es usted un privilegiado, dorsal 49, ¿su nombre?. –Ya había estudiado su perfil, pero decidió hacerse el inocente. –Juanjo Beltrán, no, no voy en primer lugar, pero es que es usted precisamente, es usted el que me tiene loco. El que, según mis amigos, me tiene desconcentrado. – ¿Perdón? –Octavio arqueó las cejas. En ese solitario y espectacular rinconcito de playa entre Matalascañas y Cuesta Maneli. Juanjo se confesó a Octavio y este confirmó sus sospechas. –Yo te vi corriendo detrás de esas personas. Yo te vi cuando les alumbraste con la linterna del móvil. Y después por la mañana te esperé en la Salida, no apareciste y de pronto…. Octavio no podía enseñar sus cartas con el primero que se le confesara, lo llevaba a sus espaldas hace unos kilómetros, lo notaba con su mirada fija en su nuca, mientras estudiaba los perfiles de las carpetas, hojeó el del dorsal 49, aparentemente un chico normal y corriente. –Bueno, me retrasé en la Salida, casi me dan por expulsado de la Prueba, menos mal que pude llegar a tiempo, luego la etapa fue muy dura, creía que no iba a llegar a la Meta, finalmente llegué por la madrugada, cuando ya todos dormíais. –mintió al dorsal 37, miró a Juanjo, en aquel espacio vacío, solo interrumpido por el sonido de las olas y las gaviotas y continuó: –Pero lo de la madrugada no me acuerdo muy bien, seguramente bebí más de la cuenta, a ti no te recuerdo y el asunto del móvil, bueno….–Octavio puso cara de pena y lo cogió del brazo.–Recuérdame algo, lo recuerdo difuso. Juanjo, con lágrimas en los ojos y un poco por lo bajito, le susurró. –Bueno, en verdad yo había bebido algo también, me acuerdo que las calles estaban vacías, yo volvía al albergue, te vi a lo lejos, ibas con tu dorsal ya colocado, me llamó la atención. -Bueno, bueno, je, je, je, el ron con coca cola, sigue, sigue. –Entraste en una calle que tenía las farolas fundidas, parecías que estabas en la boca de un lobo, yo aminoré la marcha, no sé porque me escondí en una esquina, pero te oí dirigirte a alguien en inglés, después alumbraste a alguien con el móvil, cuando los desconocidos se taparon la cara y salieron corriendo, yo pensé, vale, pero cuando vi que saliste corriendo detrás de ellos, aluciné, sencillamente aluciné. Después volví al albergue, té estuve esperando en la Salida, cuando no te vi, estuve toda la Etapa de Matalascañas muy quemado, hasta que te vi esta mañana. –Pero, no llegué a verle la cara a los desconocidos, no me acuerdo nada tío, ¿tú les vistes las caras?. Octavio cruzó los dedos. –Que va colega, llevo todo el día dándole vueltas, –Juanjo quería desahogarse—se taparon la cara muy rápido, sé que eran dos, pero salieron disparados. –¿Y yo salí detrás de ellos? –Octavio lo cogió de los brazos. –Si, tío, yo alucinaba, saliste pitando detrás de ellos. –Juanjo tenía algo más que decir. Octavio, lo intuyó al instante, su instinto le decía que Juanjo sabía algo más, por eso le animó. –Juanjo, yo flipo, no me acuerdo nada, de nada, por cierto, que pena que no les vieras las caras, ¿a lo mejor están concursando en la Prueba, ¿si los hubieras vistos? –No sé, no sé, el otro día vi en las Carpas a un tío fumándose un cigarrillo, juraría que un gesto suyo me llamó la atención, Juanjo se ponía muy serio, –fue la noche de Matalascañas. —¿Como?, ¿cómo que un gesto te llamó la atención?, –Octavio sabía por experiencia propia, que la mayoría de las personas, tenemos unas formas de actuar diferentes, frente a una experiencia inesperada. –Sí, cuando el foco móvil del escenario de conciertos alumbró a las zonas de las Carpas, alguien estaba allí fumándose un cigarrillo, al ser alumbrado, se tapó la cara muy parecida a uno de los desconocidos de la calle de Sanlúcar. –Joder, no me digas, pero yo no los recuerdo, ¿escúchame? podemos guardar el secreto de esta conversación y no contárselo a nadie?, si por casualidad alguien te pareciera que se parecieran a esos desconocidos, dame el toque, de acuerdo, dímelo, yo espero recordar algo. –Octavio bullía, sus pensamientos no podían ir más lejos. –Pero ¿pasa algo? –Juanjo lo miraba con los ojos en blanco. Octavio recordó claramente cuando le mandó a Alba, la conveniencia de que no se filtrasen noticias del exterior, ni de las muertes, ni de las investigaciones, aunque algunos miembros de la Organización mostraron sus dudas, al final, el objetivo se consiguió, fueron escasas, por no decir, muy pocas, las noticias que se llegaron a conocer en los Campamentos sobre algo relacionado con la muerte de Pablo Casal. Cuando el dorsal 37 y 45 firmaron sus tiempos en Cuesta Maneli ya habían conseguido superar a algunos Participantes. Cuando llegaron a Mazagon se les veía más animados, por mutuo acuerdo decidieron no entrar juntos en la Meta, en las Carpas de Aseos y Descanso procuraron no cruzarse, cada uno hizo su concurso esa noche. La noche de conciertos esa noche en Mazagón fue apoteósico. Vinieron gentes de Palos, de Moguer, dé todo el Condado, la fiesta se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Lo Participantes no estaban para mucha marcha, el grupo de cabeza, tuvo su tiempo sobrado para ducharse, comer, acudir al fisio. Después fueron llegando el grupo más nutrido, todos ellos, tuvieron que esperar, mientras las duchas y el fisio estaban a tope. Luego llegarían los más rezagados, ya la noche estaba bien entrada cuando Juanjo entró en Meta, Octavio se dirigió a un Voluntario, se intercambiaron varías frases y se dirigió a las duchas. Po la mañana comenzarían los primeros Pasos de Agua, Mazagon, Punta Umbría, y el mismo día Rompido Nueva Umbría, de allí hasta La Antilla,el día iba a ser muy movidito.
1ª LARGA MARCHA CAPITULO 9
- por Jesús Hervás
