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1ª LARGA MARCHA CAPITULO 19

La sala era amplia, pero la iluminación estaba muy tenue, los diez hombres fueron
entrando en fila india, los colocaron delante de un espejo rectangular, todos los hombres
sabían por qué estaban allí, habían escogido a ocho varones con la mismas
complexiones de los individuos que llevaban el número 5 y 6. Los ocho hombres se
miraban unos a otros, se les había dado instrucciones de no hablarse entre ellos, también
se les había explicado los motivos por los que estaban allí, pero claro, hace una hora,
estaban andando por la calle, Los individuos con los números 5 y 6 miraban fijamente al
centro del espejo, serios y desafiantes, tenían claro que detrás estaban sus acusadores.

Alba, Juanjo, Kevin, Octavio, Pérez, Alonso, Julio, José y Francisco Quevedo que ni
por un instante se hubiese perdido este careo, miraban también muy serios desde este
lado del espejo a los números 5 y 6.
Alguien hablo, la voz salió metálica en los altavoces de la sala de reconocimientos.
–Póngase rectos, miren fijamente al espejo, no hablen entre ustedes y esperen.
Los minutos se hacían interminables, Juanjo miraba fijamente a los que antes habían
sido compañeros de competición, los había visto de pasada, quizás hubiesen coincidido
alguna vez en los comedores, o quizás en los baños, pero realmente no habían tenido
una conversación, tampoco los recordaba haberlos visto juntos o coincidiendo juntos,
pero ahora ellos estaban en medio de 8 desconocidos y el tenia a sus espaldas a unos
pocos ilustres observadores.
–Ahora. –El Capitán susurró una orden.
Unos focos de luz led, pero muy potentes impactaron directamente a la cara de los 10
hombres, que instintivamente se tapaban las caras con las manos.
–Ahora. –Las luces se volvieron a apagar.
–Ahora. –Las luces de nuevo impactaron directamente en la cara de los sujetos.
Los hombres de nuevo se intentaban proteger de una luz tan intensa, tapándose algo la
cara con las manos. Cada uno lo hacía de una forma diferente, unos ponían las palmas
de las manos, otros se metían la cabeza debajo de los brazos, otros se daban la vuelta,
unos se tapaban con una mano, otros ponían las dos, se repitió la misma situación varias
veces y en un momento dado la sala se iluminó totalmente.
Juanjo en la otra sala era un poema, fue pasando de estar tranquilo a pegar una cogetá, a
medida que los focos impactaban directamente en la cara de los diez hombres y cada
vez que se intentaban ocultar de la luz, Juanjo iba poniéndose más nervioso y más tenso,
finalmente dio un paso atrás, levanto el brazo derecho y señaló al espejo.
–5 y 6, 5 y 6. –Juanjo, lloriqueando se echaba al pecho de Alba, Kevin y Octavio le
cogían el hombro.
–¿Por qué, Juanjo, por qué? –Octavio sabia la respuesta, pero quiso asegurarse.
Los integrantes de la habitación expectantes ante la respuesta de Juanjo, no movían ni
un musculo.
–Es la forma de moverse, de taparse, de actuar, no sé, yo a esos hombres casi no los
conozco, pero son ellos, estoy seguro, parece que he vuelto a Sanlúcar, ese chico con su
dorsal inocentemente les iluminó la cara, yo estaba escondido y no vi claramente sus
caras, todo fue muy rápido, pero es que esa forma de taparse la cara. – Juanjo
tartamudeaba, los mocos le salían por la nariz, lloraba como un niño chico.
–Acaba de declarar y lo hemos escuchado todo el mundo, que no les vio las caras, pero
hombre, por como uno se tapa la cara cuando le meten con un foco de pronto sin
esperarlo, ahora resulta que mí cliente es culpable, vamos, hombre, vamos,
–Julio se giró al Fiscal, –estará de acuerdo, ¿ no ?.
Francisco Quevedo no decía esta boca es mía, Octavio rompió de nuevo el hielo.
–Está claro que esto no va a ningún sitio, pero era muy importante, teníamos que tener
otra certeza más, no nos podíamos permitir el lujo de dejar este fleco, ahora, tenemos
otro detalle zanjado, por favor, me gustaría que me acompañe con su defendido.
–Toni, Toni, –Octavio abrió la puerta de la sala, se sentó, le ofreció una lata de
refrescos y puso un paquete de cigarrillos con un mechero encima de la mesa.
Toni con caladas profundas evidenciaba lo mal que llevaba la abstinencia al tabaco,
desde que fuera detenido no había vuelto a fumar.
–¿Le dejo el paquete ?, ¿no sabía que fuera fumador?, en su ficha usted puso que no
fumaba, Octavio le acercaba el paquete, cuando iba a cogerlo y al escuchar el
comentario, Toni se frenó y el abogado rápido le cortó.
–Toni, no contestes por favor, no contestes.
Octavio se levantó, cerró la puerta, con una media sonrisa se dirigió a la otra salita, en
ella el Capitán y el Sargento hablaban con José Bermúdez.
–Es que está trincado por todos lados, las huellas, la declaración de Kevin y los
tripulantes en cuanto al bote de zumo con restos del veneno, el cuchillo, con su buena
grabación del ferry, donde se aprecia perfectamente como se lo saca de la chaqueta y lo
tira por la borda, la grabación en la habitación del hospital, el intento de fuga. –Pérez
intentaba convencer al abogado lo trincado que tenían a su cliente.
El Capitán le planteó un trato, el Fiscal quiso estar presente y entró en la habitación.
–Sí su cliente confesara y repartiera culpas, no se tenía que comer todo el marrón,
tampoco les pagaron tanto, ¿ esa parejita se van a ir de rositas ?, son culpables y usted lo
sabe, ellos planearon esta aberración, ellos idearon el plan para quitarse de en medio con
muy malas artes a ese empresario triunfador, cuando su secretaria supo por su jefe que
quería competir de incógnito, vieron su oportunidad, planearon su traición, su error fue
contratar a un novato que se va a comer la revisable, se lo puedo asegurar.
El Fiscal quiso puntualizar.
–Si su cliente confesara que Toni y su amante, lo contrataron para matar a Lorenzo y
que fueron ellos los que le expusieron el plan de hacerlo en la Larga Marcha, me
comprometo a hablar con el Juez para intentar una rebaja de penas considerable, es más,
intentaré que sea muy considerable. –El Fiscal le guiñaba un ojo al Capitán.
–Pueden tener muy claro que mi cliente se lo pensará, muy, pero que muy bien, se los
puedo asegurar.
José Bermúdez cerró la puerta a sus espaldas, se fue directamente a la sala donde Benito
seguía un poco atontado con tanto foco.
El Juicio fue muy mediatizado, a la opinión pública le llamó la atención la frialdad de
los acusados al intentar ejecutar a una persona y llevarse por el camino a dos inocentes.
El día de la sentencia el Juez tenía prisa, había quedado con el de la 3ª y la 5ª para echar
unos palos, no quería llegar tarde.
El Jurado Popular lo tenían claro, el fallo fue unánime, las indemnizaciones para los
familiares de las víctimas fueron considerables, Octavio estaba satisfecho.
Alba reservó ese día una mesa en un restaurante que estaba dando mucho de qué hablar,
la Organización íntegra celebraba los resultados. Octavio, el Sargento 1º Pérez y el
Guardia 1º Alonso fueron también invitados. La 2ª Larga Marcha tenía que empezar a
organizarse, las ofertas de otras provincias costeras eran numerosas, los Guardias
Civiles contentos con sus ascensos también querían participar de la fiesta, al final
Octavio finalizó con el brindis de clausura.
–Por el deporte que salva vidas. –Octavio levantó la copa.
–Por el deporte, –Alba chocaba las copas de champan y entre risas comentó, –¿ os
podéis creer que Lorenzo ha vendido sus activos, se ha comprado un velero y ahora
están junto a las F y los Artilleros recorriendo la Oceanía ?.

FIN

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