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1ª LARGA MARCHA CAPITULO 18

El Sargento Pérez le cedió el paso al Capitán, este entraba quitándose la boina verde con
sus tres estrellas de cinco puntas. No entró en rodeos, ni siquiera con el abogado que en
ese momento se levantaba dispuesto a presentarse, el Capitán ni lo miró.
–Bien, sentémonos, cuando acabe el primer acto habrá una rueda de reconocimientos,
supongo que no tienen que ir a ninguna parte, ¿no? –El Capitán le hizo una señal a
Pérez y este comenzó:
–Benito Márquez, ¿supongo ?, dorsal 28.
–¿Perdone ?, soy Sebastián Gutiérrez, ¿a ver si ustedes se han equivocado?
–Benito miraba a su abogado, este miraba al Capitán y a su defendido, levantó un dedo
e interrumpió.
–Perdone Capitán, mi cliente es Sebastián Gutiérrez, con DNI….
El Capitán pegó un porrazo en la mesa y añadió algo cabreado.
–¿Ustedes se creen que somos gilipollas ?, o que pasa aquí, tenemos sus huellas
dactilares, su ADN de su propia orina, usted está bajo una identidad falsa, usted ha
inventado un plan para matar a Lorenzo Villegas y por el camino han caído dos
personas, completamente ajenas a vuestro plan. ¿Quién lo ideó ?, ¿ Toni Montanelli, que
es el que pagaba ?, ¿ o la chica ?, vamos, usted no tiene capacidad intelectual para
formar este tinglado ?. El Capitán lo miraba fijamente.
–Vamos Capitán, ¿ en serio ?, mi cliente justifica su falsa identidad para evitar que su
verdadero nombre saliera por la prensa y lo viera sus conocidos, le daba vergüenza
hombre.
–Usted cogió una habitación el 29 de Julio en el Hotel Alcalá, situado en la calle Alcalá
de Sanlúcar y salió el día 1 de Agosto por la mañana temprano con algunos
Participantes en dirección a la playa para coger el ferry que les pasaría a la otra orilla,
donde estaba colocada la Primera Salida de la Prueba, conteste por favor, ¿a qué hora
cogió usted el ferry ?.
–Conteste por favor. –El abogado los miraba, su bufete era más bien humilde, recién
salidos de la facultad, tres amigos decidieron embarcarse en un mundo apasionante.
–Vamos a ver, no me acuerdo muy bien, había mucha gente, los voluntarios nos iban
mandando de un sitio para otro, no sé, creo que el de las 7:45.
–Creo o seguro, preferiría más formalidad, esto es un interrogatorio. –Pérez sacaba el
bloc.
El abogado no quiso andarse por las ramas e intentó tener las cosas claras.
– ¿Exactamente a mi cliente de que se le acusa?, necesito claridad antes de empezar. —
José Bermúdez fue primero en su promoción, por fin se le iluminó la bombillita.
El Sargento miró al Capitán, este le dio autorización.
–Podemos probar afirmativamente, sin ningún tipo de error, que su cliente puede
llevarse tranquilamente una perpetua revisable.
–¿Pero que me están contando? –José miraba a los representantes de la Benemérita con
cara de incredulidad.
Los Guardia Civiles se levantaron, antes de salir por la puerta el Capitán se dirigió a
Benito y al abogado.
–Nos vamos a tomar un café, Pérez quiere fumarse un cigarrillo, ahora volvemos, les
vamos a dejar un momentito para que se lo piensen y bien pensado, cuando volvamos,
nos dicen con una exactitud milimétrica, vamos de estas de cirujano, ¿ cómo se organizó
todo el tema ?, no quiero que falte ni una coma, quiero una declaración firmadita y por
duplicado
José Bermúdez se levantó de la silla y se dirigió también a la puerta.
– ¿Pero que me dicen?, no tienen nada, quizás una circunstanciales, nada más, pero no
tienen nada, estamos completamente seguros. –José se ponía rojo, sudaba como un
pollo.
–Perpetua revisable, si estuviéramos en otros países, ejecutado seguro, tenemos
muchas, pero que muchas pruebas, pero que muchas licenciado. ¿O nos cuenta quien o
quienes estaban en el ajo con él?, podemos hablar con el Juez y valorar una disminución
de condena, o Benito Márquez, este pieza que usted está defendiendo se come todo el
marrón. Él decide, o comparte culpa o se come el triple del marrón, ya me encargo yo,
por lo pronto entra en preventiva, por riesgo de fuga, además, ¿sabía usted que su
cliente estaba en busca y captura por algunos asuntillos anteriores?, que sepa usted que
este es un pieza , este caso le viene grande licenciado y le cerró la puerta en sus narices.
Pérez no fumaba, la hora del café había pasado, abrieron la puerta de la izquierda, justo
al lado de la sala B.
En ella Alba, Juanjo, Kevin, un señor alto con un buen traje y otro señor al lado del
anterior un poco más joven, vestido como para jugar al golf. Cuando entraron los
Guardias Civiles se estrecharon las manos, se sentaron en una mesa semi circular y el
Sargento presentó a los muchachos, le dio al mando del televisor y apareció la imagen
de la Sala B, donde se encontraba Benito Márquez hablando con su abogado, este cogía
notas. El hombre alto, con traje caro, le fue directo al cuello del Sargento.

—Les advierto que esas condenas se tienen que fundamentar en hechos muy pero que
muy abominables, esas penas llegan todas al Supremo, la pruebas tienen que ser
concluyentes, nadie condena a una revisable porque sí. –Francisco Quevedo, fiscal jefe
de la audiencia 3ª, quería las cosas claras.
–Hombre Paquito, no habremos sacrificado nuestro día de hoyos, hoy que iba llevando
ventaja, por unas simples pruebas circunstanciales, los caballeros tendrán sus motivos. –
-Con una sonrisa a Juanjo y a Kevin el Juez de la Sala 3ª, Miguel Escalada animaba con
la mano a Pérez. –Continué, continué.
–Este joven, –Pérez agarraba por el hombro a Juanjo, –que, por una casualidad de la
vida, presenció una escena muy particular la noche que asesinaron a Pablo Casal en
Sanlúcar, todos los detalles vienen en el expediente, hoy en la rueda de reconocimiento
queremos hacer un experimento.
–Pues empezamos bien. –El fiscal era irónico y no quería ser simpático.
–Tenemos la confirmación de que este hombre es efectivamente Benito Márquez,
ingresó en menores por agresión, por lo visto casi mata a un tío con un palo, trapicheó
con cocaína, metido en diversos ambientes ultras, se comió unos años por acumulación
de delitos de extorsión y palizas, por lo visto al Juez lo tenía ya hasta las pelotas. Entró
en Alcalá Meco, entró en un módulo de conflictivos, donde se asoció con gente
relacionada con el sicariato, se comió la condena integra. Cuando salió se le perdió la
pista y asuntos sociales activó el protocolo de busca y captura, por lo visto, tenía orden
judicial de seguimiento tras la condena, no apareció a ninguna charla con la chavala de
asuntos sociales, una psicóloga muy competente, por cierto.
Francisco y Miguel se miraban a la cara, no las tenía todas consigo.
–Espero Capitán, que su Sargento tenga algo más que unas órdenes de busca y captura
por no presentarse a las reuniones de la psicóloga.
El Juez, todavía llevaba sus vestimentas de jugar al golf, apoyado en el palo n º 4,
golpeaba el suelo.
–Tenemos un cuchillo encontrado por un mariscador de coquinas, cuando este sujeto
supuestamente tiro el cuchillo que hemos confirmado que pudo ser el que mató a Pablo,
por la borda del ferry, a la hora que nos ha confirmado que lo cogió, la marea estaba
alta, el iluso creyó que había bastante profundidad, pero la bajamar ese día era muy
baja, el mariscador al encontrar el cuchillo y escuchar las noticias esa mañana, hiló su
película, es misma tarde llevó el cuchillo a la Comandancia, Habría que hacer diversas
pruebas científicas, pero créanme, con ese cuchillo se mató a ese muchacho.
–El Capitán iba a continuar, pero el Sargento le interrumpió.
–Creemos que ese chico no tenía que haber muerto, creemos que si no hubiese actuado
de buena fe y no se hubiese metido en la conversación de dos personas, a la cual no le
gustaron mucho que encima fueran iluminados por la linterna del móvil, pensamos que
este muchacho hubiese realizado la Prueba como el que más, pero este pendejo es un
sanguinario, creyó mejor quitárselo de en medio antes de que lo identificarán.
–¿Pero identificarlo de qué? El fiscal todavía no las tenía muy claro.
–Creemos poder demostrar por imágenes tomadas por dron, por grabaciones hechas en
la habitación del hospital, que creemos tendrá que escuchar el Juez, testigos que sin
quererlo pueden aportar mucho, en fin….
–¿Aportar como qué? — El Fiscal seguía en sus treces.
–Como el bote, que el sujeto tiró al rio una vez comprobar, consternado, como el zumo
envenenado no se lo bebió Lorenzo sino la pobre chica.
–¿Tenemos testigos? El Juez levantó la ceja.
–Todos los que iban embarcados, incluso el Patrón podrán declarar quien puso el bote
de zumo en la comida que compartieron. –Pérez le daba los informes.
–A mí, me extrañó que Sebas, o perdón, que Benito tirara el bote con tan mala leche, así
que cogí el bastón con red que llevaba en la moto de agua, lo trinqué, he de reconocer
que no a la primera, le pedí por favor al piloto que diera la vuelta para intentar cogerlo,
no sé, me dio que era importante, lo metí en una bolsa y se lo di a Alonso, le conté la
película y él me lo agradeció.
–El bote tenía restos de zumo con el veneno que mato a una de las chicas F, Marta,
tampoco tenía que haber muerto, esa chica quiso hacerse la graciosilla, según los
testimonios de varios testigos, justo cuando Lorenzo iba a beber, se lo quitó de los dedos
y se lo bebió ella, no duró ni dos horas la pobre.
Pérez miraba a los defensores de la ley.
–Fue una suerte que este chico recogiera el bote, se lo hubiese tragado la mar.–El Juez
lo miraba sonriente.
–O hubiese llegado a la Antártida flotando. –Alba, Juanjo y Kevin echaron unas risas
nerviosas.
–Señores, –el Capitán se levantaba, cogía el mando y apagaba en televisor, –tenemos a
este fulano trincado bien por las pelotas, pero si este capullo confiesa que su objetivo
era un plan establecido por Toni Montanelli e Isabel Bartolomé para acabar con la vida
de Lorenzo Villegas podemos apartar de las calles a tres indeseables.
–De acuerdo, entren ahí y negocien, dígale lo que quieran, ya después nosotros
veremos, –Miguel quería intentar llegar temprano al campo de golf, –por cierto,
comprueben si el ferry de Sanlúcar tiene instaladas cámaras de seguridad, esperemos
que no se pusiera en ángulos muertos al tirar el cuchillo.
–¿Y lo del reconocimiento señor? — El Sargento preguntaba.
–Háganlo, háganlo, ustedes tráiganme todo lo que tenga, –se levantaba, antes de salir
felicitaba a los jóvenes, –ustedes han demostrado lo que es implicación, –miro a Alba,
le guiñó un ojo, –Alba conocí a tu padre, tenéis la misma madera, esta prueba a pesar de
las circunstancias ajenas claro está a vuestra voluntad, ha sido muy bonita, espero que
repitáis el próximo año.
–Alba no se lo pensó. –Seguro Señor, gracias Señor.
–¿Vienes Francisco ?, te invito a comer. –El Juez se giró hacía el Fiscal.
–Si no le importa, me quedaré un rato más, tengo curiosidad por la rueda de
identificación, pero reservarme un sitio en su mesa, creo que me dará tiempo estar para
la comida.
El Juez salió de la sala, Pérez cogía el mando del televisor, en la sala, aún, sicario y
abogado ultimaban detalles.
–Bien, vamos a esperar a Alonso y a Octavio, después llevaremos a Benito y a Toni a la
sala de identificaciones, se mezclarán con varios sujetos de su misma complexión,
vamos a ver si la teoría de Octavio sale bien, la verdad que esta prueba nos vendría muy
bien.

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