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1ª LARGA MARCHA CAPITULO 17

El Capitán, el Sargento, el Guardia y el detective privado estaban en el pasillo,
delante de dos puertas, en cada una de ellas un cartelito, Sala A, Sala B. A Octavio se le
asignó uno de los interrogatorios por su implicación en el caso y por recomendación de
Pérez a su Capitán.
–Este tío es bueno mi Capitán, lleva desde el principio, además tengo que reconocerle
que nos ha ayudado mucho. –Pérez hablaba con franqueza.
–Bien, Sala A, con Alonso y nosotros a la B, los abogados ya están dentro, se han dado
prisa, esto nos puede dar un aviso, estarán bien asesorados. –El Capitán informaba.
–¿Lo del reconocimiento se va a hacer Capitán? Octavio tenía curiosidad.
–Si claro, nada más terminar, ya se están buscando a personas anónimas, más o menos
con sus mismos físicos. –El Capitán zanjaba. –Bien suerte y al toro.
En la Sala A se encontraba Tino Montanelli, dorsal número 30, empresario, dueño de
RD, una conocida empresa del sector de prendas y comida deportiva, su abogado le fue
al cuello.
–Esto es un atropello, no tienen nada para que mi cliente esté detenido. –Julio, tenía
experiencia, era socio de un buen bufete.
–Vamos a sentarnos hombre, tranquilícese, –Alonso cogía el control, –usted ahí,
nosotros aquí, nosotros preguntamos, su cliente responde, ¿de acuerdo?
Alonso tenía madera para Cabo.
–Vamos a ver, primera pregunta, ¿dónde estuvo usted la noche madrugada del 1 de
agosto?, la noche anterior a la Salida de la Prueba.
–Me acosté temprano, subí a la habitación tempranito. –Tino no dudaba.
–Tempranito, ¿a qué hora ?, ¿podría especificar la hora exacta? –Alonso cogía un
bolígrafo y un bloc de notas.
–Hombre, por favor, ¿la hora exacta? –el abogado interrumpía.
–Si, la hora más exacta posible, les advierto que se han revisado muy pero que muy
bien las cámaras públicas que hay instaladas en las calles de Sanlúcar. –Alonso miraba
a Julio, Julio miraba a Tino.
Octavio cortó el frio.
–También hemos revisado las cámaras de seguridad del hotel, ¿sabe que hoy en día hay
cámaras por todas partes ?, el hotel ha hecho una buena inversión en seguridad, se lo
aseguro, de estas que se ven en colores y todo.
–Pero vamos a ver, –Julio subía el tono, -pero exactamente a mi cliente, ¿de qué se le
acusa?
–Tenemos razones para creer, que su cliente fue coautor necesario en el asesinato de
Pablo Casal y responsable intelectual del intento de homicidio del empresario Lorenzo
Villegas. Alonso levantaba algunas cartas.
–Yo, yo, ustedes están equivocados. Toni se ponía rojo.
–Vamos a ver, empecemos por el principio, ¿hora exacta de su ingreso en el Hotel
Alcalá de la calle Alcalá de Sanlúcar de Barrameda la madrugada del 1 de agosto?, le
vuelvo a pedir por favor hora exacta, ya le advierto que tenemos grabaciones.
–No contestes, no contestes. –Julio advertía a Toni.
–Bien, segunda pregunta, ¿por qué abandonaba la Prueba y se dirigía al aeropuerto de
Faro? –Alonso seguía con su bloc.
–Vamos a ver, ¿porque llevara billetes de avión y pasaporte no significa que fuera a
abandonar la Prueba. –El abogado volvía a responder por él.
Octavio volvía a interrumpir.
–Estaba terminantemente prohibido abandonar las Prueba sin autorización, con posible
expulsión, después de tantos días, la última etapa, ¿usted decide abandonar?
–Me surgió una emergencia ineludible, súper urgente. –Toni Montanelli subía de color
y comenzaba a sudar copiosamente.
–Vale, vale, ya tendrán tiempo más adelante de explicar que urgencia había en Rio de
Janeiro, en fin, en fin, penúltima pregunta, –Alonso miró a los ojos a Toni, –tercera
pregunta, ¿conoce usted a Sebas Gutiérrez, dorsal 28, o también como en verdad se
llama Benito Márquez? le ruego que conteste, si o no.
–No, no, no. –Toni pegaba golpes en la mesa.
–¿Que no conoce a Sebas o que no conoce a Benito? –Octavio hacia un inciso. –Le
rogaría que no golpeara la mesa.
–A ninguno de los dos, joder, a ninguno de los dos. –Toni empezaba a romperse.
–Vamos, ¿ni cómo Participante?, habrá alguien que los haya visto en algún momento
juntos, cenando, desayunando, ¿no coincidió en ningún momento durante la Prueba?, un
tal Kevin que le dio por el tal Sebas y no se despegaba de él ni para mear, no diría lo
mismo. –Octavio apretaba un poco.
–Ese se enamoró de él, estoy seguro. –Toni caía en su red.
–Vamos a ver, conocía a Kevin y ¿no conocía a Sebas ?, ¿me vas a decir que no lo
conocías de nada?, ¿que no lo habías visto nunca?
–No joder, no, no me acuerdo de este hombre. –Toni seguía negando.
Alonso sacaba su móvil, lo ponía en su mesa y ponía la grabadora. Toni y el abogado se
hubiesen metido debajo de la mesa, si hubiese podido. La voz de Benito, alias Sebas,
dorsal número 28 se escuchaba perfectamente:
–Me las piro tío, esa niñata con las bromitas de los cojones se bebió el zumo enterito,
no dejó ni una gota pal Lorenzo de los cojones, ya no hay tiempo, salgo pitando para
Rio, si fueras listo pondrías pies en polvorosa.
–Eso no prueba nada. –El abogado se ponía las gafas.
Bueno, el rastreo del móvil de su cliente nos vendrá muy bien, no comprendo si declara
no conocer a este hombre, ¿por qué lo llamó usted exigiéndole explicaciones, en fin,
¿ tampoco conocerá de nada a Isabel Bartolomé, ex secretaría de Lorenzo Villegas ?.
Alonso seguía apuntando.
–No contestes Toni, no contestes, señor Alonso, mi cliente se niega a declarar a partir
de este momento. — Julio se ponía ya más serio.
–Como quieran, su cliente por ahora se queda detenido, por cierto, póngase cómodos,
ahora les llamaremos para una rueda de reconocimiento. –Alonso se levantaba.
–¿Como ?, ¿cómo ?, — Julio no salía de su asombro.
–Ni como, ni como, ni como, yo me voy a comer ahora mismo un bocadillo de jamón,
vamos Octavio. –Al girarse Alonso, Octavio se levantó y se enfiló directamente a la
cara de Toni.
– ¿Por qué ?, por dinero, por envidia, no se conformó con ser el segundón, mira que
ganaba dinero, eh, ¿ por qué ? Y la chica, se aprovechó de ella ¿verdad canalla ?, la vio
enamorada y despechada, la vio débil, se la llevó al huerto ¿no?, la convenció ,
¿ cuántos años trabajando para usted ?, ¿ cuántos años utilizándole como espía ?.
Octavio no podía más.
–Por todo, por todo, –Toni echaba espuma por la boca, –no es ser el eterno segundón,
es no ganar un concurso, ni un contrato, ni nada de nada, si su empresa pujaba, no había
cuartel, siempre se quedaba con todo, joder, ese cabrón nos encumbraba a todos.
–Toni le pido por favor que se calle. –Julio lo cogía del brazo.
Octavio se dio la vuelta, se dirigió a la puerta, pero en un momento dado, se volvió a
girar, le señaló con el dedo y le sentenció.
– ¿Y su único plan fue quitárselo de en medio?, fue usted tan miseria, que aparte de no
poner un euro como Patrocinador y eso que recibió la misma invitación que todos, dada
su avaricia, maldad y miseria, no se le ocurrió otra cosa que contratar a un sicario idiota,
idiota, pero idiota. Le juro por lo más sagrado que va a pagar bien pagado la muerte de
dos inocentes. –Miró fijamente al abogado, –puede estar presente en la rueda de
identificación abogado. –Y pegó un portazo a sus espaldas.

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