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1ª LARGA MARCHA CAPITULO 14

Fernández no se podía creer lo que estaba viendo, al sujeto, al dorsal 28, Sebastián
Gutiérrez que salía por la puerta del hospital, vestido en chándal, con una mochilita
colgada al hombro. Cuando el Guardia llamaba al móvil del Sargento Pérez, Sebas
levantaba la mano para avisar a un taxi que pasaba.
–Mi Sargento, –el Guardia Fernández llevaba asignado al Puesto de Huelva hacía
relativamente poco tiempo, –el sujeto de Hospital, acaba de coger un taxi, yo ahora
mismo lo estoy siguiendo.
–Vale, vale, vale, Fernández no lo pierdas por la madre que te parió, ¿llevas un coche
camuflado?, vale, vale, sigue al taxi y ve informando, estamos en contacto.
El Sargento estaba teniendo una conversación muy, pero que muy fructífera. Paco se
sorprendió mucho cuando llegaron a su casa la Brigada de Científica para hacerle la
toma de huellas. Paco le aseguró trescientas veces como había discurrido las travesías.
Reiteradamente, sin equivocarse en una coma, describía como los tripulantes
compartieron la comida, describió con memoria telescópica lo que compartió cada uno
de los Participantes, Pérez quiso que le aclarara un asunto.
–Paco, ¿está usted seguro que el zumo lo puso el dorsal 28?
–Las dos veces, seguro hombre, la primera vez, solo el muchacho guapetón bebió un
sorbito, pero me acuerdo que la segunda vez, con la bromitas que se hacían unos a
otros, la chica difunta, que en paz descanse pobrecita, justo cuando iba a beber de la
botellita Lorenzo, ella se lo quitó ,se lo pasaron entre las tías en plan coña, hasta que
esta chiquilla le dio un buen tragantón.
–Y cuénteme otra vez lo del dorsal 28. –Pérez quería escucharlo otra vez.
–Pues eso hombre, que ese hombre se puso todo histérico, se puso echo un
energúmeno, le quitó la botella a la chica y la tiró por la borda, después hasta que
llegamos a la otra orilla, que no fue mucho tiempo, la verdad, estuvo todo el tiempo el
tío mal encornado, después como los chicos querían acortar tiempos, se le veía muy
picados, pero de buen rollito sabe, pues eso salieron escopeteaos, pero este chaval, el
tal Sebas, se veía que no tenía el mismo nivel y claro, se rompió.
–Si, si, se rompió, bueno Paco, cuando pases a los chicos a Puerto del Moral, regreses
al Club, cenes, te duches, descanses un poquito, en fin, ya relajadito, te pasas por la
Comandancia de Huelva que te van a tomar declaración, lo que sí te pido, por favor
Paco, es que les cuente, coma por coma lo que me has contado a mí.
–Que sí, hombre que sí, me dio mucha pena lo de los chavales, parecían tan contentos
y llenos de vida.
–Perdona me están llamando.
Fernández pedía confirmar sus órdenes al Sargento.
–Mi Sargento, el taxi ha cogido la autovía y va directo a Sevilla, lo sigo, ¿no?.
–Cogones Fernández, como lo pierdas se te cae el pelo, cuando le quede cinco
kilómetros para llegar a Sevilla avise. Pérez no se lo podía creer.
Los que no se lo podían creer era Octavio y el Guardia Alonso cuando observando con
atención la cámara del dron, veían lo que veían, Alba llamaba en ese momento a
Octavio.
–Octavio, uno de los drones que hemos echado a volar para grabar y controlar esta
Prueba.
Octavio no podía entretenerse en que le contara Alba lo que ellos estaban viendo.

–Alba por fi, tengo prisa.
–Pues eso que uno de los operadores de uno de los drones me acaba de llamar
diciéndome que uno de los Participantes se está separando del grupo y se está
dirigiendo a una de las dunas. — Alba ahora mismo estaba recibiendo las imágenes en
su table.
–Escúchame Alba, la casualidad o la causalidad nos ha hecho que estemos también por
aquí, ya te cuento más tarde, dile al operador de ese dron que se ponga a grabar y que
se mantenga alejado. –Octavio no se lo podía tampoco creer, –Alonso llama al
Sargento y cuéntale la película.
Octavio seguía observando la pantalla, por prudencia no quisieron acercar mucho el
dron, por lo tanto, ni el dorsal, ni las caras se veían con claridad, más tarde, el dron de
la Organización, desde otro ángulo sí identificaría el dorsal, la cara de la chica y la
matricula del todoterreno.
Octavio, Alonso y Alba observaban atónitos como uno de los Participantes se dirigía a
las dunas y abandonaba al grupo de la Prueba, primero hizo como sí se pusiera a orinar,
pero cuando el grupo, que en esta parte de la Prueba iban como una piña, pasó de largo
y siguió directo a la duna donde estaba aparcado el todoterreno. Se vio claramente
como se bajaba del asiento del conductor la chica, le daba una maletita, se besaban en
la boca, luego él, se metió en el coche y la chica se dirigió al muchísimo público que ya
se agolpaba en la playa para darle la bienvenida a Isla Cristina a los Participantes de la
1ª Larga Marcha Costa de Huelva.
Octavio llamaba a Alba.
–Alba, por Dios, dile al operador de ese dron que no pierda de vista a esa chica, que no
se le escape. –Octavio hablaba tan rápido que Alba casi no le pillaba.
–Vale, vale, de acuerdo, oye, ese Participante está saltándose las normas, eso es
expulsión directa de la Prueba, pero dónde va ese hombre montándose en ese
todoterreno?
–Ahora te llamo.
A Octavio literalmente se le caía el móvil de las manos al verse sorprendido por la
marcha atrás con trompo incluido que el Guardia Alonso realizaba con su coche
camuflado de la Guardia Civil, metió primera, segunda, tercera y todavía le dio tiempo
de poner la luz en el salpicadero con su sirena incluida.
–La madre que me parió Alonso, avisa por lo menos joder, –Octavio buscaba el móvil
entre los pies y se ponía el cinturón de seguridad.
–El Sargento no quiere cabos sueltos, me acaba de ordenar que detenga a ese Mercedes
e identifique y registre a sus ocupantes, según sus palabras textuales la cosa está que
arde y no quiere perlas. –Alonso enfilaba el carril a 110 km/h.
-Los tenemos Alonso, escúchame, no vayas tan rápido que nos la vamos a comer, joder.
–Octavio echaba el respaldo del asiento para atrás.
Alonso tiró del freno de mano, el coche literalmente se cruzó en el carril, el Mercedes
todo terreno al intentar esquivarlo empotró el morro en una duna que había en los lados
del carril, varias garzas salieron espantadas. Mientras los ocupantes del todo terreno se
zampaban de lleno los airback, Alonso salía de su coche, –Al suelo, al suelo. –Alonso
disfrutaba como un cochino en un charco.
Octavio tenía buena memoria, reconoció a Toni Montanelli por las fichas, con algo de
ironía le comentó.
–Me temo. que esto, Toni, no lo contempla las Bases de la Prueba, no se debe bajo
ningún concepto abandonar por su propia iniciativa la Prueba deportiva, esto es
expulsión en el acto. –Octavio iba de enteradillo.
–Esto es un abuso de autoridad, aparten inmediatamente ese coche de ahí, esto es una
emergencia. –Toni. Dorsal 30 empezaba a ponerse algo histérico.
Alonso guardaba la pipa una vez registrado al conductor, a Toni lo puso a un lado y le
advirtió.
–Si se mueve un paso, le pego un tiro con la Roberta. –Alonso bajaba la vista a la 9
mm.
Octavio se adelantó y cogiéndole el paso a Alonso, abrió la puerta trasera del
todoterreno y en el mismo asiento abrió el maletín, el Guardia lo apartaba de un
empujón.
–Cojones , ¿quiere que por una tontería un juez desestime las pruebas porque usted las
está manipulando?, cadena de custodia Octavio, cadena de custodia, –en ese momento
se inclinó para que la cámara que llevaba en el pecho grabara el contenido del maletín,
Octavio asomaba la cabeza por encima de su hombro.
–Illo, con ese dinero me jubilo yo.
Octavio cogía el pasaporte, que se veía encima de los fajos de quinientos euros que casi
llenaban el maletín, Alonso cogió el billete de avión de Faro a Rio de Janeiro y el
móvil, –Alonso miraba a Toni, –pues sí que tiene prisa, sí y mucha, sale en dos horas,
¿no?
Toni Montanelli se puso histérico, –esto es ilegal, no tienen derecho, voy a llamar
ahora mismo a mi abogado.
Octavio le metía una puya.
–Creo que tanto dinero encima no se puede tener, ¿no Alonso?, o por lo menos sin
justificar.
Toni lo miraba y lo estaba matando con los ojos.
–Vamos a ver, –Octavio abusaba de su confianza, –¿le puedo preguntar por qué en el
pasaporte con su foto muy requeteguapo pone que se llama Toni Conteli y en la
inscripción de la Prueba dice llamarse Montanelli?.
–Le vuelvo a decir señor agente, –Toni dorsal 30 casi imploraba a Alonso, –que es una
emergencia.
–Y tanto que es una emergencia, ustedes se vienen conmigo la Comandancia de
Ayamonte, allí le voy a presentar a mi Sargento, creo que le tienen que hacer algunas
preguntas. –Alonso le puso primero los grilletes al conductor del todoterreno.
–Oiga usted que yo soy un chófer de Ubers, que estoy contratado coño, que solo estoy
haciendo un servicio. –Alonso ni le contestó.
–Perdone Don Toni, ¿la chica? -Octavio creía que era tonto.
–Que chica, ni que chica, usted está agilipollaos, –Toni se metía por la puerta trasera
del coche camuflado de la Guardia Civil, –os va a caer un paquete que os vais a cagar.
Mas tarde el chófer de la empresa de taxis con conductor le confirmaría al Sargento en
la Comandancia de Ayamonte una vez cenado su frugal yogur con queso, que había
recogido a la chica a primera hora en Sevilla, le ordenó que la llevara al Hospital de
Huelva, le había pagado por adelantado, terminaría su servicio una vez llevara a un
señor al aeropuerto de Faro.
Cuando Alonso se dirigía a Ayamonte y le daba novedades al Sargento Pérez este le
interrumpió.
–Perdona Alonso, té dejo que me está llamando tu compañero Fernández. –Pérez
flipaba con el día que llevaba.
–Mi Sargento, el sujeto va directo al aeropuerto, ¿no sé cómo actuar? Fernández estaba
sobrepasado.
–Tranqui Fernández ya estoy con la Comandancia de Sevilla, en cinco minutos tienes
refuerzo, engrilletado cuando lo tenga a mano.
Fernández quiso tirar un poquito de la cuerda, decidió detenerlo justo cuando estaba en
la cola de embarque para el vuelo Sevilla-Rio de Janeiro. Con su ropa de paisano y
acompañado de un Guardia de Sevilla, Fernández le sacó la placa a Sebas, con un
disimulo que hubiese encantado a Pérez ,lo apartó de la cola de embarque y le leyó los
derechos.

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