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1ª LARGA MARCHA CAPITULO 13

Octavio tenía curiosidad por conocer a Sebas, dorsal 28, había estudiado su perfil, no
parecía un deportista de élite, ese sobre esfuerzo en la etapa anterior no le resultó nada
rentable. Ese chaval, Kevin, lo había tratado. se había pegado a él porque lo veía con
intenciones de coger al grupo de cabeza, pero comprendieron como todos los que lo
intentaron, que el grupo de cabeza tenía mucho nivel. Ese chaval se asombró mucho,
cuando vio con sus propios ojos como el dorsal 28 consiguió por todos los medios de
subir a la embarcación de Paco, cuando y eso es lo paradójico, al pararse los tiempos en
los Pasos de Agua, los tiempos eran los que eran, pensar que pudiera recuperar tanta
diferencia de horas en una sola Prueba era de locos.
Octavio pidió permiso al Sargento para ir temprano con el Guardia Alonso a hacerle la
toma de las huellas dactilares. Salió de las Carpas de Participantes muy temprano, ya en
agosto las mañanas eran fresquitas, así que se colocó su capucha del chándal y se
introdujo en el coche. Alonso conducía en silencio, el itinerario al hospital no fue muy
largo, Octavio estudiaba y estudiaba el perfil de inscripción de Sebastián Gutiérrez,
deportista amateur, sin ficha federativa, con una fotografía que no debía coincidir con
la de su edad actual, aparecía una foto tipo carnet, de un muchacho muy joven, decía
haber participado en muchas pruebas deportivas, pero no aparecía como ganador en
ninguna de ellas, estudiante de Empresariales, no aparecían datos de referentes
familiares, se le suponía soltero, Alonso seguía escuchando la radio.
–Bien ya llegamos, –era la primera vez que hablaba desde que cogieron el coche en La
Antilla. –déjeme hablar a mí, si usted quiere intervenir, arrasquesé la oreja, esa será la
señal.
Cuando entraron en la habitación de la segunda plata, donde ubicaron a Sebas, cuando
entró por Urgencias, con diagnostico por sobre esfuerzo grave, aparte de los dolores
musculares, esta Prueba casi lo mata. Por la noche, debido a la medicación y a las
buenas artes de los médicos, Sebas se levantó por la mañana de muy buen estado, se
abrochaba el ultimo botón de la camisa, cuando Alonso y Octavio entraban por la
habitación.
–Buenos días, ¿Sr Sebastián Gutiérrez?, venimos de parte del Juzgado, para tomarle
sus huellas dactilares, será un momentito, es solo un trámite, será un minutito, también
me piden los de la Organización que, si no le importa, que orine en este botecito, por lo
visto es para las pruebas del doping. –Alonso no se andaba con chiquitas, rudo y
autoritario, su intención era hacer los cursos de Cabo.
–¿Como?, ¿cómo que huellas dactilares?, ¿cómo que doping?, ¿pero esto que es?, si yo
me voy ya hombre, ya estoy estupendamente, abandono la Prueba, ya no tengo cuartel,
ha estado muy chula, pero he de reconocerlo, ya no puedo ganar.
Octavio se tocaba la oreja sin parar.
–Vamos a ver, vamos a ver, usted se queda aquí ingresado hasta que no se le dé el alta,
¿o quiere que le ponga un Guardia en la puerta?, deme usted la manita de los cojones
que la mañana se va en seguida y ahora vaya usted a orinar, ¿alguna pregunta? –Alonso
ya tenía medio los galones de Cabo.
–Hombre que rudeza, pero si yo estoy perfectamente.
Octavio volvía a tocarse las orejas.
–Haber, ¿usted tiene algo que preguntarle a Don Sebastián? –Alonso miraba a Sebas
fijamente.
–¿Qué curioso?, su foto de la ficha, ¿es bastante antigua, no?, bueno a ver, ¿usted
porque quería ganar la Prueba?
Sebastián no sabía que responder, cogió el bote y se metió en el baño, Octavio miró al
techo, el Guardia Alonso le dio la espalda y se puso a recoger los trastos de las huellas
dactilares, Octavio disponía de muy poco tiempo, pero quería aprovechar cada segundo
en esa habitación, cuando se despidieron Alonso casi le dio una orden:
–No salga de la habitación si no es estrictamente necesario, esta tarde se pasará un
compañero.
Cuando ya casi iban a doblar la esquina del pasillo para coger el ascensor, Octavio vio
por el rabillo de ojo como una atractiva joven entraba en la habitación de Sebas, se rio
para sus adentros, cuando se disponía a coger el coche para el regreso a la Antilla para
intentar estar a tiempo para la Salida, Octavio muy serio le aconsejó a Alonso.
–Una cena de las caras si este tío no se las pira a media mañana. –Octavio guiñó el ojo.
–Joder, que rico, yo elijo el sitio, –Alonso cogió el teléfono. –Fernández, ¿estas por
aquí?,¿nos vemos en la cafetería?,–colgó el teléfono y miró a Octavio, –la cafetería
tiene vistas a la Salida de Hospital, le invito a un café mientras esperamos a Fernández.
Octavio ya pedía dos cafés solos.
–¿Y la Salida de la Antilla? Alonso se echaba el azúcar.
–Yo ya no gano, no te preocupes, o por lo menos la 1ª Larga Marcha. –Octavio no
dejaba de mirar la puerta de Salida del Hospital.
–Hey, Fernández, que rapidito tío. –Alonso pagaba al camarero los cafés.
–Confío que os equivoquéis, si tenéis razón, va a ser muy fuerte, el Sargento Pérez me
llamó, llevo toda la noche aquí penene.
–Usted espóselo si pone resistencia. –Octavio parecía el Capitán.
–Mira este el jodido, –Alonso miraba a Fernández, –pues eso, –le dio un paquetito de
bizcochitos, –atento y llámame con lo que sea,–y se introducían en el coche.
Cuando Octavio entraba por la puerta del acompañante, un detalle le llamo la atención,
la mujer que minutos antes entraba en la habitación de Sebastian, se introducía en un
Mercedes todo terreno, conducido por un chófer. Se le veía hablando por el mano libre,
sin querer, cuando pasaban a su altura, se le escuchó el nombre a quien en ese momento
se dirigía. Ya en el coche, el ambiente era más tibio que a la ida.
–¿Cómo no se os ha pasado vigilar a ese sujeto?, el Sargento es la leche. –Octavio
preguntaba para sacar corvina.
–¿Pero lo de la cena sigue en pie?,¿no?, lo tengo calado, vamos a por lo mismo,
¿verdad?,–con una media sonrisa añadió, –si el Sargento es una máquina.
Octavio seguía tirando de la caña.
–Vamos Alonso, si hay confianza, cuenta, ¿ya sabes algo de los análisis que faltaban?
¿no?, joder estoy en el caso desde el principio.
–Lo sé, lo sé, quien me iba a decir a mí ese día en Sanlúcar, si hombre si, ya han
venido, los del tipo de veneno que se utilizó, también del líquido con el que se mezcló
y que se utilizó como señuelo, por lo visto, zumo, aunque el recipiente no se ha
encontrado.
–Seguramente, cuando vio que lo habían consumido, disimuladamente lo tiraría al
agua. –Ya, hay que hablar con el Sargento, hay que interrogar a
todos los que hicieron los Pasos de Agua con esa chiquilla. –Octavio iba a coger el
móvil.
–Tranqui, tranqui, Alba ha convencido al Sargento para que los interrogatorios sean
transcurrida la Prueba, le ha hecho comprender que van los primeros y que tal como se
lo están tomando les da mucha pena que los entretengamos y por ello que pierdan la
Prueba. –Alonso entraba en una avenida que los mandaría directo a la autopista en
dirección a La Antilla.
Octavio agarró el brazo de Alonso.
–Joder, el mercedes de la muchacha esa, se ha saltado el semáforo y va a todo carajo.

–Ah, vale, la chica que me contaste, es verdad van follaos.–Alonso dejaba algo de
distancia.
–Vamos a seguirlos, total, Pérez lo tendrá todo controlado con Alba. –Octavio cogía
los prismáticos.
–Controlado, o, más, desde que tiene claro que hay asesinos en la Prueba, las medidas
de seguridad son extremas, a los Participantes no se les ha dicho nada, pero se han
traído un viaje de drones, de estos con cámaras, Alba le ha asegurado al Sargento, que
esta última etapa la iban a tener bien controladita, mira a mí me han dado uno.
Octavio cogió el móvil, llamó a Alba, le contó la visita de la chica desconocida a Sebas,
también le contó que su intuición y la de Alonso le había hecho seguirlas, ya le contaría
más adelante como iba la cosa.
–Vale, vale, te dejo, aquí la cosa está movidita , el grupo de cabeza le ha echado coraje,
llevan su trotecillo acostumbrado, los demás Participantes en recuerdo de los chicos
muertos le han querido hacer un homenaje, van pegados a ellos, van todos a la una,
como una piña. Lo mejor es que toda la Antilla y toda Islantilla han salido a darles el
encuentro en la playa, les están haciendo un túnel humano, les felicitan, los saludan y lo
mejor es que en Isla Cristina y en Puerto del Moral es tres cuartos de lo mismo. –Alba
casi chillaba.
–Vale, vale, buena idea lo del dron. –Pero Octavio no tenía claro que Alba hubiese
escuchado esa última frase.
–Vaya con el Mercedes, le van dando fuerte. –Alonso no quería pegarse mucho al
todoterreno.
–Déjales espacio, no queremos escamarlos. –Octavio seguía con los prismáticos, –por
cierto, ¿sabes utilizar el dron?
–Hombre, por favor, soy Guardia Civil.
–Eh, mira. –Octavio cogía de nuevo el brazo a Alonso.
–Están cogiendo un carril de arena, van para la playa.
–Escúchame, nos van a localizar, este carril no parece muy largo, para el coche y saca
el dron.
Alonso subió el dron todo lo que daba, lo empezó a girar 360º, metidos en el coche,
observaban en una pantalla las imágenes que les mandaba en dron. Al Sur el brillante
océano atlántico, al norte la carretera, más al fondo los pinares con sus urbanizaciones,
al este se veía venir a lo lejos, una larga columna de corredores, que aun pequeño
trotecillo avanzaban poco a poco por la línea de la playa, al oeste se veía Isla Cristina,
con su faro al fondo, donde la Organización había colocado el último Paso de Agua que
los pasaría a Punta del Moral, de ahí un paseíto hasta la meta de Ayamonte. Octavio
pinchó un poquitín a Alonso.
–Tienen que estar por ahí, el carril no tiene salida y volver no han vuelto.
–Espera, espera. le voy a dar al zoom, voy a dirigirlo hasta el carril. –Alonso se
colocaba unas gafas.
Allí estaba, oculto por unas dunas y unos matorrales, como los cristales eran tintados
no se apreciaban a los ocupantes, pero era el mismo todoterreno.
–Bingo y encima tenemos batería de sobra.–Alonso estaba disfrutando.
–Vale, vale, no los pierdas de vista, Alba dice que a los Participantes los controla ella.
–Voy a llamar al Sargento esto tiene que saberlo.
El Sargento les confirmó el seguimiento.
–Ok chicos, seguid la intuición, eso es lo que diferencia a los buenos sabuesos, yo
estoy aquí con Paco, que quiere llevar a los chicos otra vez, el colega está implicado,
antes de que empiecen a embarcar quiero tener una buena charla con él, creo que nos
puede aclarar algunas cosillas, además parece buen hombre.
–Oído mi Sargento, nos vemos esta tarde.-Alonso seguía con el dron, no perdía de vista
el Mercedes todoterreno, de vez en cuando giraba un poco y veía como los
Participantes se iban acercando, pero el todoterreno en verdad era su objetivo.

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