Está claro, que la independencia de la persona es proporcional al espíritu emprendedor de ésta, y aunque el factor económico es una ayuda importante, no es lo principal para cEl instinto, la supervivencia, en el reino animal, las formas de vida, innumerables y de características inverosímiles, con diferencia de caracteres y comportamientos en cada una de las especies, nos confunden con su natural y lógicas costumbres a la hora del desarrollo de sus vidas salvajes.
En el reino animal la independencia del individuo, depende en grado sumo del ecosistema en donde se está desarrollando su vida, sin ponernos a enumerar las infinitas formas de vida, de las diferentes especies, ni ponernos a comparar ecosistemas, especies o ventajas de uno y otro, en lo que me quiero centrar es en la diferencia abismal en el tema de lo que podíamos llamar, el momento de emprender el camino o permanecer con la prole o individuos de la misma especie.
Independientes desde su nacimiento, instinto puro de conservación, supervivencia real, hay muchos individuos que desde el mismo momento de su nacimiento, no tienen más que su instinto para seguir adelante, sin ninguna ayuda externa, más que su propia iniciativa, su vida será una continua lucha en un mundo hostil y duro, solitarios a más no poder, estos animales tendrán que buscar compañeras unos días al año, para el acto de reproducción y mantenimiento de la especie, hecho esto, volverán a su eterna soledad. Los hay, que en este acto de supervivencia pura, como es la reproducción, contribuyen aún más al sentido de la vida, construyendo con su pareja lo que será su hogar por un espacio de tiempo limitado, lo que tarden en educar y enseñar a su prole, dándoles los conocimientos esenciales, pasados de generación en generación, para seguir adelante en esta rueda de la vida.
Aunque reconociendo la verdad, son pocas las especies que tienen en la labor de educar, papeles conjuntos macho-hembra, siendo en la mayoría de los casos salvo en raras ocasiones, la labor de educación de la madre, hasta que la prole, tenga la edad y los conocimientos necesarios, para desenvolverse ellos solos en la rueda de la vida. El vivir en un mundo duro y hostil, es prueba más que suficiente, para vivir un día a día y despertar el amanecer siguiente.
Sin embargo, siendo incontables, los animales que viven de esta forma de existencias, en continuo vaivén de la balanza de la vida, los hay innumerables también, que su vida se adentra en un fantástico, por su lógica, impresionante, de su equilibrio constante, siendo la generación tras generación la que en la mayoría de los casos lleve a buen término, la difícil tarea de la supervivencia. Se trata de las manadas, en los herbívoros o en los carnívoros, siendo el grupo y el número la baza fundamental a la hora de sobrevivir. En los herbívoros, debido a la abundancia de pastos, al poco esfuerzo, requerido, para alimentarse, y al número de nacimientos, el grupo suele ser abundante o numeroso, de tal forma que al ser sacrificados algunos por su natural enemigo, el carnívoro, casi no se nota el número de desaparecidos, debido a que la proporción nacimiento-muerte es equitativo al grupo. En la mayoría de los carnívoros, que siempre han vivido en grupo, el mantenimiento del número es esencial para su supervivencia, debido a lo limitado de la caza, casi siempre, requiriendo un gran esfuerzo psíquico y físico, y debido todo ello, al valor de la proporción pieza-individuo, al mantenimiento de las crías, la enseñanza y la independencia de movimientos una vez llegados a una determinada edad, son pasos lógicos, en una vida en la que como se suele decir el que pestañea pierde.
La independencia de los animales, ya sea de los que viven en grupo, siempre relativo, a la independencia sobre sus padres y hermanos, con relación al grupo, y la independencia de aquellos animales que desde su nacimiento lo son, es en relación con su duración de vida, bastante acelerado, tanto en lo que se refiere a aprendizaje, como en lo referido a independencia sobre sus padres naturales. En muchos casos la independencia, suele ser temprana y la enseñanza rápida y eficaz, con unos resultados de progreso, a nivel de resultados finales, asombrosos e inauditos. Parece que la naturaleza, la vida salvaje, aún a costa del precio a pagar, no da descanso para los retrasados o más lentos de aprendizaje, de ellos la vida se hará cargo a su manera. El nacimiento, la enseñanza, la reproducción, el descanso y por último la muerte, es un proceso, largo para algunos y más lento para otros, pero el estado de autodeterminación persona, el demostrar lo que se ha aprendido, por su propia supervivencia, el desarrollar su nivel de inteligencia, hasta cotas inimaginables, es algo para lo que, ningún animal, ni siquiera el más retrasado de todas las especies, tiene opción a elegir, el precio a pagar, es bastante caro, y el premio recibido, bastante vulgar, la vida.
