El mundo gira, gira y gira y no se para por nadie.
Cientos de millones de millones de unidades, pululan por su espacio, cada uno de ellos, dejando su huella, huella más profunda, menos marcada, eso no importa, allí está pisada.
Miles y miles de mentes pensantes, exponen sus ideas, cada unos de formas diferentes, cada cual sus formas de pensar.
Las palabras juegan al escoger, y si no se dejan los oídos, al esconder.
Grupos de cabezas se reúnen en algún sitio, si los pajarillos los dejan, quizás lleguen a algún rinconcito.
Una voz solitaria clama por el desafío, ¡cuidado valiente! con el precipicio.
Una voz guerrillera sale del interior, ¡cuidado guerrero! que el enemigo es atroz.
Un alma caritativa pide la salvación ¡sí! y también muchos la quieren para su corazón.
Todos los espíritus creen tener la razón, creerlo, tenerlo, poseerlos, ¡por favor! al fin la perfección.
El estudio lo es todo en la vida, el saber una linda melodía.
La luz alumbra, la oscuridad en la cueva, si no encendemos la mecha, la ceguera.
Un bonito instrumento, una linda canción, si no sabemos tocarla, por lo menos, sí escucharla.
Una linda melodía resuena en mi interior, rápidamente la cojo, y la pongo en sol mayor.
Para mí un cerebro, puede ser comparado a una esponja. Al poner una esponja en un recipiente con agua, ésta la absorbe, hasta que la esponja esté completamente empapada. Una vez empapada de agua, la esponja empieza a gotear.
El cerebro se empapa de información hasta saciarse, y luego resume la información mediante, la palabra, la escritura, los gestos, etc., etc. Solo que el cerebro tiene, la capacidad de absorber información, parecida a cien mil esponjas gigantescas, sumergidas en cien mil depósitos de agua.
Si fuera pez, nadaría por la inmensidad de los océanos;
Si fuera pájaro, el viento sería mi compañero;
Si fuera bestia, el monte sería mi hogar;
Pero al ser hombre, me ha tocado el infierno de pensar.
Pensar.
