Lugares, personas, momentos que crean una “atmósfera” de bienestar, de sentirse a gusto, se percibe, casi se puede palpar y aunque no sea material, se siente como si te envolvieran en un estado de bienestar, de estar bien y de querer quedarse, ya que el momento en el que estás, te es placentero, te sientes bien y feliz. Es una sensación no descrita, no perceptible en muchas ocasiones, no reconocida por nuestros cinco sentidos, pero algo que te dice que ese lugar, ese grupo de personas, ese momento, es agradable para tus sentidos y está ahí, se puede imaginar, como si fuese una aurora o una neblina que rodea al individuo o al lugar y que aunque sea completamente invisible, se nota y se siente.
Automáticamente te ves comprendido y seguro con esas personas o esos lugares y sientes la seguridad de sentirte bien. El repetir esa experiencia, el volver a esos lugares, el sentirse a gusto y compenetrado con esas personas te hacen hacer y estar en este mundo, realizándote y viviendo el momento.El buscar y verdaderamente importante, el percibir estos “sentimientos” es lo que en sí hay que lograr, sabiendo reconocer esos lugares y esas personas que verdaderamente te van a merecer algo en la vida, dándote experiencias y buenos recuerdos donde en sí el espíritu y el cuerpo se reconforten. De lo contrario y si dejamos de dejarnos llevar por el malestar, lugares y personas que incluso el sexto sentido no va a reconocer, lo maleficio y maligno de momento, dejaremos que nuestra vida se marchite como una fruta pasada de tiempo.Las buenas sensaciones tienen su contra en las malas sensaciones, en las malas vibraciones, en el contrario de lo dicho, en el sentirte fatal, agobiado y molesto, por esos lugares, esos momentos o esas personas que en contra y sin percibirlo directamente, te agobian y te debilitan en contra de fortalecerte y rejuvenecerte.
Personas que por naturaleza propia, irradian un halo de bienestar y buen hacer, al igual que otras que tras diversas experiencias de vida o que tras recibir enseñanzas a lo largo de su camino dan con un modo vida ejemplar y reconfortante para él y sus alrededores, dando pasos agigantados para su crecimiento espiritual. Y esos lugares que a lo largo de su historia, muestran un claro nivel de bienestar y paz, en donde el salir de ellos tras haber estado allí, te irradian un alto sentido de mejoría y de belleza, frente a otros su contrario que solamente por el hecho de haber estado, aunque solo sean horas, crean un ambiente de malestar y desasosiego.
La mayoría de nosotros, realizamos actividades en la mayoría de las veces repetitivas que no nos realizan a nivel espiritual, son actividades del quehacer diario, actividades que por su normalidad y necesidad la tenemos que realizar todo el mundo, actividades que son nuestra vida diaria, que son nuestra norma queramos o no y que sin darnos cuenta se convierten en nuestra vida diaria a veces sin satisfacernos y sin darnos nada de valor. Lo que verdaderamente tenemos de alegre en esta vida son los momentos, los ratos que cada uno busca según sus gustos y que hacen de la vida lo bonito e interesante de vivirla, esos ratos que hay que compaginar con esos quehaceres diarios, y que es…, esa otra vida feliz y llevadera que cada uno tiene. Lo suyo, es buscarlos y vivirlos y encontrar esas buenas vibraciones, que todo ser busca y por lo cual, su felicidad personal y la de los suyos le hacen estar bien.Realizar actividades, conocer personas, estar en lugares cuyas buenas vibraciones nos hagan experimentar lo bueno y feliz y verdadero de la vida, realizándonos como personas y creando un verdadero círculo de bien. Y dejar de buscar lo contrario, esas malas influencias que aunque nuestra mente y nuestros cuerpos no lo quieran reconocer, nos hacen mal a nosotros en pasado, presente y futuro.
Esas buenas vibraciones que notamos al instante y que nos hacen recordar que en esta vida estamos para esto, para engrandecer nuestro espíritu con esta vida estamos para esto, para engrandecer nuestro espíritu con estas buenas sensaciones, para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro alrededor, para buscar sensaciones que nos hagan evolucionar como personas de bien y sobrellevar nuestro ritmo de vida diario, con experiencias y situaciones que nos recuerda que en esta vida estamos para mucho más de lo que creemos, superando las malas vibraciones, los malos momentos, las malas rachas con entereza y fuerza, pasando los baches y las cuestas arriba que según nuestros karmas debemos superar, pero sabiendo que de lo malo siempre hay que encontrar lo bueno, reconociendo al instante lo que en definitiva buscamos e intentamos encontrar, nuestro bienestar en cuerpo y alma con nosotros y con nuestro alrededor y creando un aura de optimismo y felicidad por cualquier lugar donde pasemos, creando caminos invisibles de buenas vibraciones.
