{"id":440,"date":"2023-02-16T16:42:21","date_gmt":"2023-02-16T16:42:21","guid":{"rendered":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/?p=440"},"modified":"2023-02-16T16:42:24","modified_gmt":"2023-02-16T16:42:24","slug":"n-340-ep-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/n-340-ep-vii\/","title":{"rendered":"N-340 ep vii"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando Hassan, Rabit y Mahed, dejaron el sendero que les alejaba de la propiedad de los difuntos Garc\u00eda, para seguir carretera adelante, hac\u00eda su veh\u00edculo, notaron dos cosas: que se alejaban de la neblina, que no les hab\u00eda abandonado, en todo el tiempo que estuvieron en la propiedad; y que se notaban mas relajado, m\u00e1s animosos entre ellos, incluso se permitieron hacerse bromas, en relaci\u00f3n con la barbarie que seg\u00fan Hassan, &#8212;- no tuvieron m\u00e1s remedio que realizar.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda, la claridad, el calor estaba dejando paso poco a poco, a la noche, las sombras y el fr\u00edo. Avanzaban a paso r\u00e1pido, la conversaci\u00f3n fue nula en todo el viaje de vuelta, sus ojos se iluminaban cada vez que cre\u00edan ver un bulto en el arc\u00e9n, \u00bftan lejos dejaron el coche? No recordaban con claridad la distancia, pero sus piernas empezaban a cansarse por la caminata, adem\u00e1s, no pod\u00edan permitirse el lujo de ser vistos por alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>Mahed, llevaba el carrillo de mano, el \u00fanico sonido que se escuchaba era el ruido chirriante de la rueda mal engrasada, el tintineo de las llaves fijas al chocar unas con otras, el gas-oil chocando col las paredes de la garrafa y sus respiraciones, la pregunta clave sali\u00f3 de labios de Radit. &#8212; Hassan, por qu\u00e9 no nos hemos cruzado con nadie en todo el viaje, exceptuando claro est\u00e1 a los Garc\u00eda. Hassan en todos los sitios, silva el viento, \u00bfporqu\u00e9 no lo escuchamos nosotros en este lugar? Ni los desiertos mas alejados est\u00e1n tan vac\u00edos de vida como este.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; C\u00e1llate Rabit, pronto estaremos en el coche y todo nos parecer\u00e1 un mal sue\u00f1o. Pronto llegaremos a alg\u00fan lugar civilizado, donde las mujeres vendr\u00e1n a recibirnos con los brazos en alto. &#8212; Hassan abre los ojos joder, &#8212; le grit\u00f3 Made &#8212; no saldremos jam\u00e1s, este sitio est\u00e1 maldito, noto que algo hay sobrenatural en \u00e9l, pero no s\u00e9 exactamente lo que es, lo que s\u00e9, es que este lugar ser\u00e1 nuestra tumba, tenlo por seguro. Mahed recibi\u00f3 un fuerte golpe en la nariz que le provoc\u00f3 una escandalosa hemorragia. La respuesta de Hassan fue contundente, el reguero de goterones de sangre que dejaba Mahed en la carretera no llegar\u00eda a secarse jam\u00e1s, los perros la lamer\u00edan antes, saboreando el aperitivo que pronto se convertir\u00eda en banquete. Uno a uno fueron saliendo de la jaula que horas antes cerraba Tom\u00e1s con candado. Seguramente la puerta siempre quedar\u00eda cerrada, pero ellos no permanecer\u00edan por m\u00e1s tiempo en aquel que un d\u00eda fue su preciado hogar. El agujero fue ensanch\u00e1ndose, su di\u00e1metro permit\u00eda el paso justo, primero de sus cabezas, negras y sangrantes, despu\u00e9s del cuello robusto y corto, a continuaci\u00f3n sus cuerpos medio deformes, todo m\u00fasculo y fibras. Uno a uno, veloces como rayos, se encaminaron al sendero que daba entrada o salida a Repuestos Garc\u00eda. Uno a uno, sedientos de sangre, tomaron la direcci\u00f3n acertada, que les llevar\u00eda al tr\u00e1gico desenlace, por desgracia para nuestros tres viajeros, diez ser\u00edan las bestias que caer\u00edan sobre ellos en pocos minutos. Hassan iba delante de la peque\u00f1a fila india que formaban por el arc\u00e9n de la N-430, las respiraciones agitadas y el chirrido de la rueda, eran los \u00fanicos sonidos que acompa\u00f1aban a los hombres. Mahed cabizbajo, ya casi no se sent\u00eda los brazos, gotera a gotera se le hab\u00eda secado la hemorragia de la nariz, que minutos antes le hab\u00eda provocado Hassan con un repentino golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin en un peque\u00f1o desnivel, a lo lejos, a la sombra de la luna, el viejo Mercedes Benz aguardaba quien sabe que. Sus due\u00f1os al divisarlo a pesar de la oscuridad y la poca luz, empezaron a dar saltos de alegr\u00eda y emoci\u00f3n. Ya se ve\u00edan fuera de aquella pesadilla de carretera, Mahed arreglar\u00eda el coche en un santiam\u00e9n, y pronto, estar\u00edan en la pr\u00f3xima ciudad, cualquier sitio con tal de que tuviese un par de calles o un buen bar. El \u00faltimo grito de alegr\u00eda, el \u00faltimo salto de emoci\u00f3n y cuando pararon los tres a la vez, los tres a la vez se giraron de golpe en direcci\u00f3n, por donde ven\u00edan. De un repecho cercano oyeron en el silencio de la noche, las pezu\u00f1as rasgando el asfalto; diez siluetas que no ten\u00edan m\u00e1s explicaci\u00f3n que la de empezar a correr hacia el Mercedes. Los perros hab\u00edan aumentado la carrera, a medida que el olor de los viajeros iba aumentando en intensidad, cada trote m\u00e1s acelerado, a medida que la presencia de las tres victimas se ibas haciendo mas real. Cuando algunos, lamiendo los goterones frescos de sangre de la nariz de Mahed, adivinaban ya el sabroso banquete que les esperaba, no pod\u00edan evitar por naturaleza dejar caer regueros de saliva. Apretaban m\u00e1s las mand\u00edbulas, sin embargo con el recuerdo todav\u00eda presente, de sus dos due\u00f1os asesinados. Los hombres se hab\u00edan dado cuenta de su presencia y a trompicones corr\u00edan hacia el lejano veh\u00edculo. Mahed re\u00eda como loco, sab\u00eda de su destino y casi no le importaba, fren\u00f3 en seco e hinc\u00f3 las rodillas en el asfalto, esperando lo peor. Hassan y Rabit confiaban en llegar al coche antes y aguantar dentro, pero aunque hubiesen conseguido llegar, las llaves se quedaron atr\u00e1s con Mahed. Los perros no se lo pensaron, pasaron del viejo de momento, en feroz cacer\u00eda hac\u00eda los j\u00f3venes. Cuando el primero alcanz\u00f3 a Rabit en el cuello, un segundo despu\u00e9s ten\u00eda a tres o a cuatro perros derrumb\u00e1ndolo al suelo. Mayor numero de perros se abalanzaron contra Hassan, el \u00faltimo grito que dio en sangre, quiz\u00e1s lo escuchara Mahed, sabiendo lo que le iba a tocar a continuaci\u00f3n. &#8212; \u00a1Viejooooooooo!. Fueron despedazados a tirones, trozos de carnes y \u00f3rganos que daban palpitando en la carretera mientras los perros lo desgarraban a cada mordisco. Fueron testigos directos, de su propia muerte, dolorosa y sangrienta. Ve\u00edan sus \u00f3rganos desparramados por el asfalto, sin perder todav\u00eda la conciencia y entre grito y grito recordaron por un momento, la causa de su matanza. Mahed, muri\u00f3 petrificado de horror y miedo, viendo la feroz muerte de sus compa\u00f1eros, escondi\u00f3 la cabeza entre las piernas y esper\u00f3 lo peor. Y lo peor lleg\u00f3, justo cuando el \u00faltimo grito de dolor se apago en los labios, de las cabezas desgarradas, de sus dos j\u00f3venes compa\u00f1eros. Lo \u00faltimo que sinti\u00f3 fue un horrible bocado, que le partir\u00eda el cr\u00e1neo y el cerebro a la vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Hassan, Rabit y Mahed, dejaron el sendero que les alejaba de la propiedad de los difuntos Garc\u00eda, para seguir carretera adelante, hac\u00eda su veh\u00edculo, notaron dos cosas: que se alejaban de la neblina, que no les hab\u00eda abandonado, en todo el tiempo que estuvieron en la propiedad; y que se notaban mas relajado, m\u00e1s&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/n-340-ep-vii\/\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">N-340 ep vii<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":383,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-440","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-terror"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=440"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":441,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440\/revisions\/441"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/media\/383"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}