{"id":438,"date":"2023-02-15T16:52:15","date_gmt":"2023-02-15T16:52:15","guid":{"rendered":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/?p=438"},"modified":"2023-02-15T16:52:18","modified_gmt":"2023-02-15T16:52:18","slug":"n-340-ep-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/n-340-ep-vi\/","title":{"rendered":"N-340 ep vi"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando el anciano vio lo que estaba ocurriendo, no tuvo tiempo de hacer nada m\u00e1s que gritar de dolor. Y es que Rabit, sab\u00eda el paso que ten\u00eda que dar, a la perfecci\u00f3n, en d\u00e9cimas de segundos. Supo al mismo tiempo que Tom\u00e1s y Mahed, lo que ocurr\u00eda en aquella nave de la derecha. Supo al mismo tiempo que los otros dos hombres, lo que su amigo hab\u00eda armado mientras ellos iban a buscar las piezas y supo en ese mismo instante como ten\u00eda que reaccionar, pues dos miradas asesinas se cruzaron y sin palabras, llamaron a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Adi\u00f3s viejo, hasta nunca &#8212; por primera vez en horas, Rabit dijo unas palabras, de las cuales jam\u00e1s le hubiese gustado escuchar a Tom\u00e1s. El exclamar esa corta frase y el clavarle un largo cuchillo en el coraz\u00f3n al pobre padre, fue un todo a la vez. Tom\u00e1s no escuchar\u00eda el grito desgarrado de su hija, pues antes de caer al suelo, ya estaba muerto, pero los viajeros si escucharon los aullidos de muerte, que los perros, locos por la sangre y la venganza aullaban a sus asesinos. Mahed no daba cr\u00e9dito a sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Malditos, malditos, malditos, que hab\u00e9is hecho. Asesinos, me hab\u00e9is condenado a vuestra misma suerte, que Dios nos proteja. &#8212; Mahed lloraba de indignaci\u00f3n por las barbaridades cometidas de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Maldita sea la hora que decid\u00ed embarcarme con ustedes en esta maldita aventura.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; C\u00e1llate viejo cabez\u00f3n o correr\u00e1s la misma suerte que tu viejo amigo. &#8212;chillaba Hassan, lleno de rabia. Algo feroz manejaba sus impulsos, los cuales creaban unas circunstancias, que cre\u00eda manejar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Espero por tu bien, que nos valga para algo, porque no estoy dispuesto a aguantarte por nada ni un minuto m\u00e1s. Prepara para Rabit y para ti algo de comer, saldremos en seguida, yo mientras me pienso divertir a lo grande con esta bella muchachita.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; No te atrevas a tocarme &#8212; la muchacha hab\u00eda conseguido soltarse de la mordaza.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Canalla, ya has provocado suficiente mal como para condenarte al infierno por mil a\u00f1os, \u00bfno comprendes que estas siendo manejado por una fuerza, invisible y siniestra? Sigue tu camino, pues ya has marcado tu destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana recibi\u00f3 una sonora bofetada como respuesta ante tan extra\u00f1as palabras, al estar amarrada, era imposible el movimiento, la cual la convert\u00edan en una victima en potencia. Con ayuda de Rabit, Hassan traslad\u00f3 a la muchacha a una de las camas, situada en la parte de atr\u00e1s, no pensaba quedarse mucho tiempo, pero el que estuviera, lo iba a disfrutar a tope. Siempre con la ayuda de su amigo, amarraron las mu\u00f1ecas al cabecero y los tobillos a los pies de la cama, el martirio que le esperaba a la muchacha, acababa de comenzar. Hassan y Rabit, Rabit y Hassan, se turnaban en un continuo y macabro desarrollo de los acontecimientos. Cada vez que uno dejaba a la muchacha en manos del otro, cre\u00eda tener en sus manos un amasijo de carne y sangre. No hay forma de describir las torturas, a las que fue objeto Ana, la barbarie del demonio se mezclaba con la barbarie humana, capaces entre los dos de provocar los mayores horrores que dos mentes depravadas pod\u00edan provocar. Cuando cansados y agotados por el continuo salvajismo, que sus cuerpos provocaban al de la muchacha, decidieron parar, es cuando comprendieron que hacia tiempo, estaban torturando a un cuerpo inerte, ni siquiera supieron quien y cuando hab\u00eda matado a la muchacha. Cuando se presentaron a Mahed, que en ese momento hab\u00eda salido a llenar dos garrafas de gas-oil, el viejo, envalentonado por el whisky consumido, les increp\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; Por fin hab\u00e9is terminado, parec\u00e9is carniceros salidos de un matadero.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212; C\u00e1llate viejo, coge los trastos, nos vamos al coche, seguiremos nuestros. &#8212; Coger\u00e9 el carrillo de mano, con el radiador, los repuestos y las garrafas de gas-oil que he llenado. He comprobado la gr\u00faa del viejo Tom\u00e1s y efectivamente no arranca. March\u00e9mosno, llevamos mucho tiempo en esta carretera y en el poco tiempo que llevamos en estas naves, demasiado terror hemos cometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed como los tres viajeros, marcharon de vuelta al viejo Mercedes averiado a algunos kil\u00f3metros atr\u00e1s. Cuando dejaron la propiedad, ya ni importancia le daban, al acto b\u00e1rbaro que hab\u00eda cometido, solo pensaban en regresar al coche, antes que la noche cayera sobre ellos. Mientras, la cerca de alambre, comenzaba a debilitarse, por los continuos forcejeos de los perros. Las mand\u00edbulas se cerraban con fuerza sobre el duro acero, a dentelladas, se habr\u00edan paso y ya algunos hocicos asomaban al exterior. Las puntas sobresalientes de la valla, al romperse por la presi\u00f3n de las mand\u00edbulas, se clavaban en los morros de aquellas fieras, provoc\u00e1ndoles continuas heridas; pero ni el dolor, ni la dureza del metal, iba a entorpecer la venganza de aquellos animales que instintivamente sab\u00edan que ten\u00edan que cumplir. El estr\u00e9pito era enloquecedor, la valla chocaba contra los postes, que hac\u00edan temblar toda la nave a la vez. Los gru\u00f1idos, los aullidos, las respiraciones entrecortadas no dejaban lugar a dudas, aquellos animales, que un d\u00eda fueron buenos compa\u00f1eros de juegos de una linda adolescente, ahora danzaban un baile mortal encima de charcos de sangre y saliva de sus propios cuerpos. Pronto, muy pronto, danzar\u00edan encima de la sangre de tres asesinos, tres hombres, que hab\u00edan sobrepasado una l\u00ednea, cuyas consecuencias a\u00fan no conoc\u00edan. Ellos se iban a encargar de hacerles comprender, que la justicia por aquellos contornos era clara y precisa, seg\u00fan sus actos, uno sal\u00eda de la carretera o no. Los viajeros como el mazo de un juez, hab\u00edan dictado su sentencia, los perros, como hachas de verdugo, la har\u00edan cumplir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el anciano vio lo que estaba ocurriendo, no tuvo tiempo de hacer nada m\u00e1s que gritar de dolor. 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