{"id":352,"date":"2023-01-13T13:56:09","date_gmt":"2023-01-13T13:56:09","guid":{"rendered":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/?p=352"},"modified":"2023-01-17T11:56:19","modified_gmt":"2023-01-17T11:56:19","slug":"el-destino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/el-destino\/","title":{"rendered":"El destino"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>A mi mujer, despu\u00e9s de los hechos que les voy a contar, ya no la volv\u00ed a ver jam\u00e1s, aunque supongo, que continuar\u00e1 en ese maldito hotel, cuyo recuerdo, crean me, me pone los pelos de punta y que a lo largo de mi vida me ha causado tantos estragos psicol\u00f3gicos, y que ante tal realidad antinatural he llegado a la conclusi\u00f3n de dejar las cosas como est\u00e1n, deseando eso s\u00ed, que la muerte le llegara lo antes posible.Todo ocurri\u00f3 parad\u00f3jicamente con el deseo de mi esposa de obtener un precioso collar de oro y perlas negras, que le regalar\u00edan por el solo echo de la asistencia a una reuni\u00f3n de contenido desconocido, hasta la asistencia de la misma, y de duraci\u00f3n indeterminada.Parad\u00f3jicamente, nunca supe de la existencia de dicho collar de perlas, s\u00ed del negro destino que nos reservaba la reuni\u00f3n, de duraci\u00f3n eterna y tiempo determinado por circunstancias de horrible descripci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La ma\u00f1ana amaneci\u00f3, c\u00e1lida y soleada, recuerdo que \u00edbamos muy fresquitos debido a las agradables temperaturas que se avecinaban, tambi\u00e9n recuerdo, el escalofr\u00edo tan intenso que recib\u00ed, nada mas entrar por las puertas del hotel, recuerdo un comentario que escuch\u00e9 de una pareja que ven\u00eda detr\u00e1s de nosotros y fue: La extra\u00f1eza del por qu\u00e9 ten\u00edan el aire acondicionado tan alto. Y es que hac\u00eda tanto fr\u00edo que incluso provocaba el t\u00edpico vaho que sale de la boca y de la nariz cuando uno entra en una c\u00e1mara frigor\u00edfica, s\u00f3lo que esta vez est\u00e1bamos entrando en el hall de un hotel de lujo.Las caras, de los asistentes a la reuni\u00f3n, eran las normales, a las caras de cualquier persona que asiste a una reuni\u00f3n de este tipo, las de desear que acabe lo antes posible, nos den el regalito, y marcharnos pronto a tomar el cafelito en el bar de enfrente. Hechos normales, si fuera una reuni\u00f3n normal, cosa que por lo que ocurri\u00f3 m\u00e1s tarde, lejos ser\u00eda de serlo.Las azafatas que nos recibieron llevaban unos trajes de chaqueta negra, con unas faldas muy cortas y ajustadas, con tacones de aguja muy altos y con un pelo negro, largu\u00edsimo, que casi les llegaba las puntas al suelo, en el cuello llevaban un hermoso collar de perlas negras con un enorme rub\u00ed en el centro, recuerdo la admiraci\u00f3n y las exclamaciones de asombro que provocaron, entre los asistentes.El oficiante al acto, un hombre de edad indeterminada, con traje de chaqueta negra, con el pelo igualmente muy largo y con el mismo collar impresionante en el cuello. Recuerdo que muchos maridos al ver a tan extra\u00f1os personajes, le comunicaban a sus esposas el deseo de marcharse. Pero ellas al ver tan espl\u00e9ndidas joyas, llenos sus ojos de codicia, aumentaban m\u00e1s el deseo de poseerlas, que equivocadas estaban, si cre\u00edan que las poseer\u00edan. <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Nos sentamos en incomod\u00edsimas sillas, y de pronto comenz\u00f3 la pesadilla.El oficiante, pronunci\u00f3 unas palabras en lat\u00edn, hizo unos gestos con las manos y antes de que me diera cuenta estaba en un pasillo largu\u00edsimo y de unos dos metros de ancho, de un color blanco fluorescente, sin m\u00e1s ruido que mi respiraci\u00f3n y mis pasos. Con un fr\u00edo horroroso y en un estado de nervios y de perplejidad absoluta, lo \u00fanico que se me ocurri\u00f3 fue comenzar a correr por el pasillo maldito.Correr, correr, correr por un pasillo blanco, que irradiaba tanto de las paredes, como del mismo suelo y techo, sin detalles ninguno y con un silencio sepulcral, solo el blanco cegador y un fr\u00edo que no s\u00e9 de donde sal\u00eda.De pronto, cuando llevaba corriendo no s\u00e9 cuanto tiempo, ni distancia, por ese pasillo blanco sin igual, veo a lo lejos un punto negro, que al ir acerc\u00e1ndome, observo que es una puerta, salvado, al fin a terminado la pesadilla, cuando al rato, me planto enfrente de ella, un impresionante sentimiento de miedo se apodera de mi persona.\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo, a d\u00f3nde he llegado, qu\u00e9 habr\u00e1 detr\u00e1s de esta puerta, qu\u00e9 misterio se cierne a mi alrededor?. La mente bloqueada al principio, comienza a preguntarse que diablos est\u00e1 ocurriendo. Abro la puerta negra como el carb\u00f3n, sin un detalle significativo salvo un pomo igualmente negro, la abro con facilidad, y lo \u00fanico que me encuentro al otro lado es un pasillo, exactamente id\u00e9ntico al anterior.Comienzo a correr de nuevo, pensando desesperado, que el destino me estaba jugando una mala pasada y que al final de la siguiente puerta estar\u00eda la esperada salida. Que equivocado estaba, la puerta si lleg\u00f3, id\u00e9ntica a la anterior, pero la salida, \u00bftendr\u00eda salida aquel pasillo siniestro? \u00bfQu\u00e9 edificio, o construcci\u00f3n ser\u00eda aquella, en el que no exist\u00eda una sola curva o esquina, en el cual llevaba recorrido que s\u00e9 yo, cu\u00e1ntos kil\u00f3metros en l\u00ednea recta, por unos pasillos de id\u00e9ntica decoraci\u00f3n, si se le pod\u00eda llamar decoraci\u00f3n a un blanco tan diab\u00f3lico y a un ambiente tan g\u00e9lido, donde a cada cierta distancia te encontrabas una puerta, para que al abrirla, encontrarme el mismo pasillo al anterior?. <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>A la quinta puerta un grito desgarrador y violento sali\u00f3 de mi garganta, los pocos nervios controlados que me quedaban salieron despedido en forma negaci\u00f3n a la realidad Noooooooooooooooo.La carrera se convirti\u00f3, en un peque\u00f1o trote, y el trote en un andar precipitado hasta que al final termin\u00e9 en un paso a paso, cansino y aut\u00f3mata, consecuencia l\u00f3gica de mi loca realidad. El sudor me inundaba, hasta el \u00faltimo poro de mi cuerpo, tanto arrastrar el paso me estaba causando ampollas en los pies y el olor a sudor se mezclaba con el olor a miedo y desesperaci\u00f3n. Y el hambre y la sed se fueron convirtiendo poco a poco en apremiantes. Aunque esto \u00faltimo, y justo cuando mis fuerzas se iban menguando a un ritmo peligroso, cuando ya llevaba no s\u00e9 cuantas puertas abiertas, me encuentro con una sala enorme, blanca y fr\u00eda al igual que los pasillos, pero de unas dimensiones exageradas tanto en altura, como en anchura, salas como esa, sin columnas, sin paredes a la vista, ni techo perceptible, no lo hab\u00eda visto en ning\u00fan momento de mi vida, ni en ning\u00fan lugar conocido, ni siquiera en fotograf\u00edas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Dentro de la sala, en filas en la que la vista no llegaba a ver el final, hab\u00eda estanter\u00edas de metal, con cuatro bandejas de altura, repletos de todo tipo de alimentos y bebidas vistos y por haber, carnes, pescados, frutas, dulces, botellas de agua, de vino, de cerveza, alimentos preparados para miles y miles de personas, solo que el \u00fanico comensal, que exist\u00eda y respiraba en esa inmensa sala era mi persona. La comida estaba fr\u00eda, el ambiente era fr\u00edo, mi cuero estaba fr\u00edo, pero ten\u00eda much\u00edsima hambre, y no ten\u00eda m\u00e1s remedio que reponer fuerzas, as\u00ed que, y a pesar que \u00e9l que hab\u00eda colocado la comida se hab\u00eda olvidado de los cubiertos, los manteles y servilletas, las sillas y las mesas. Comenc\u00e9 a devorar y a beber todo lo que pude, mi cuerpo necesitaba prote\u00ednas y vitaminas, para sabe Dios que diab\u00f3lica existencia me esperaba.Com\u00ed hasta saciarme, beb\u00ed bastante l\u00edquido, incluso, me llev\u00e9 algo para m\u00e1s tarde y continu\u00e9 andando por la sala, en l\u00ednea recta, viendo a mi alrededor las estanter\u00edas repletas de comida y bebidas, sin encontrarme a ning\u00fan ser vivo, eso s\u00ed y al final, cuando ya llevaba un buen trecho, con este espect\u00e1culo incre\u00edble, encontr\u00e9 una puerta negra, la abr\u00ed y sin asombrarme ya mucho, me encontr\u00e9, de nuevo con otro pasillo, largo, fr\u00edo blanco y desolador.Avanzaba paso a paso, firmemente convencido de encontrar una salida fuera como fuera, mientras, mi mente no paraba de pensar y pensar \u00a1qu\u00e9 extra\u00f1a situaci\u00f3n! \u00bfQu\u00e9 diab\u00f3licos poderes me manten\u00edan en este estado de locura incontrolada? \u00bfQu\u00e9 motivos persegu\u00edan al mantenerme en aquel infernal laberinto? \u00bfQu\u00e9 c\u00e1rcel interminable ser\u00eda aquella?.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Las puertas, se fueron sucediendo aproximadamente cada dos mil pasos, desde la primera hasta la \u00faltima, nada hab\u00eda cambiado, excepto mi estado f\u00edsico y ps\u00edquico. Todos los pasillos eran id\u00e9nticos, todas las puertas eran id\u00e9nticas, el fr\u00edo era el mismo desde que aparec\u00ed en este lugar y o que m\u00e1s me inquietaba, era el hecho de que no sab\u00eda la causa por la que estaba all\u00ed, no conoc\u00eda a mis malvados raptores, ni mucho menos sus intenciones sobre mi persona, era de locos.Cuando llevaba cuatro puertas traspasadas, el agotamiento era muy acusado en mi persona, al tener siempre la misma luminosidad no controlaba el d\u00eda de la noche, el reloj de pulsera se par\u00f3 hace tiempo, pero el est\u00f3mago me volv\u00eda a indicar que hac\u00eda horas que hab\u00eda comido, por lo que tom\u00e9 la decisi\u00f3n de pararme, sentarme en medio del pasillo, y con la poca comida que llevaba encima, me prepar\u00e9 lo que pude, minutos m\u00e1s tarde, estaba tirado en el pasillo, encogido y dormido como un ni\u00f1o chico. Me despert\u00e9, no s\u00e9 cuantas horas despu\u00e9s, me levant\u00e9 de un salto y enseguida se me vino la pesada realidad encima, llorando de miedo continu\u00e9 andando.A la segunda puerta, mis raptores me ten\u00edan reservada otra sorpresa. Un espacio vac\u00edo, sin paredes, ni techo, ni columnas, ni ventanas, ni nada que me diera una idea de sus dimensiones, se extend\u00eda a mi vista. Una luz blanca cegadora, y un fr\u00edo polar, era lo \u00fanico que me daba la bienvenida y al igual que la anterior, el \u00fanico mobiliario existente eran cientos de estanter\u00edas almacenando cientos y cientos de toneladas de ropa y calzado. Ropa de verano, de invierno, ropa de monta\u00f1a, ropa de agua, zapatillas de deporte, botas de monta\u00f1a.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong> En fin, ropa y calzado en proporciones exageradas para un \u00fanico consumidor. As\u00ed que me equip\u00e9 lo mejor posible y continu\u00e9 la marcha, suponiendo que alg\u00fan significado tendr\u00eda todo aquello.Intu\u00eda que el final estaba cerca, no s\u00e9 porque no me ve\u00eda andando toda la eternidad, no sab\u00eda con exactitud cual era mi destino, pero supon\u00eda alg\u00fan plan macabro cuyo final estaba seguro estaba al llegar.Que equivocado estaba, no sab\u00eda que ahora me dar\u00eda cuenta de las proporciones de mi pesadilla, y de la grandeza de terror que me esperaba.Al traspasar una puerta, entr\u00e9 de lleno en una sala luminosa y fr\u00eda, como las dem\u00e1s, o por lo menos eso cre\u00eda yo, en esta hab\u00eda una gran diferencia. Hab\u00eda personas, o al menos, eso es lo que parec\u00edan. En esta gran sala, de proporciones indeterminadas como las anteriores, exist\u00edan seres humanos, y algunos de ellos se ve\u00edan que llevaban bastante tiempo all\u00ed. Hab\u00eda algunos grupos, que hablaban cabizbajos, seguros de su futuro incierto. Hab\u00eda otras personas, que se ve\u00edan m\u00e1s veteranas, por su desenvoltura en el lugar, que le quitaban las pocas esperanzas que ten\u00edan de salir de all\u00ed, a algunos que iban llegando. Algunos infelices, se ve\u00edan purpurar, sin rumbo fijo, los ojos perdidos, y sus mentes idas, sabe Dios desde cuanto tiempo atr\u00e1s.Hab\u00eda personas, que tras haberse hecho la idea de su situaci\u00f3n, ayudaban f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente a docenas de personas que iban llegando, por las docenas y docenas de puertas que hab\u00edan en el recinto. Les explicaban, que nadie sab\u00eda donde se encontraban. Les describ\u00edan el lugar, como un lugar sin paredes ni techos, inmenso pero cerrado, un amplio pero herm\u00e9tico, con miles de puertas que no daban a ning\u00fan sitio, lo llamaban \u201cel destino\u201d, y por lo que sab\u00edan nadie hab\u00eda hablado con ellos para explicarles por qu\u00e9 estaban all\u00ed, aunque todos conoc\u00edan a los hombres y mujeres de las perlas negras. Les explicaban que hab\u00eda algunos que llevaban mucho tiempo all\u00ed, les contaban que la luz y el fr\u00edo eran constantes en ese lugar, les aconsejaban que se lo tomaran con filosof\u00eda o de lo contrario perder\u00edan el poco sentido que les quedaba, les informaban que hab\u00eda grupos de personas que semanalmente iban a los almacenes de comidas y ropas que hab\u00edamos visto antes, que s\u00ed quer\u00edamos algo se lo pregunt\u00e1ramos a los responsables y que si quer\u00edamos apuntarnos a algunos grupos organizados se lo comunic\u00e1ramos, dicho esto y poco m\u00e1s, se iban a otro grupo de reci\u00e9n llegados, era demencial.Hab\u00eda otros grupos que chillaban para hacerse o\u00edr, buscaban la libertad, eran hombres y mujeres, que ten\u00edan una migaja de ilusi\u00f3n, y se imaginaban la posibilidad de encontrar una salida, apoyaban la uni\u00f3n y con ello la lucha para buscar soluciones, hablaban de unas puertas azules, en las cuales una de ellas dar\u00edan al exterior, estaban en contra de que nos di\u00e9ramos por vencido, gritaban con todas sus fuerzas, de que al ser tantos, alguna soluci\u00f3n encontrar\u00edamos, pero muchas de esas personas estaban agotadas, el solo hecho de luchar de nuevo, les cansaba, se conformaban con estar en grupo y sobrevivir. <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Lo primero que hice, fue buscar a mi mujer, por todas partes, incluso le describ\u00eda su aspecto a los grupos de bienvenida, a pesar de ser tantos, la busqu\u00e9 con todo mi coraz\u00f3n, pero al final me rend\u00ed a la evidencia, conociendo su car\u00e1cter, quiz\u00e1s se quedar\u00e1 atolondrada en unos de los pasillos, y loca de desesperaci\u00f3n no atravesar\u00eda muchas puertas, quiz\u00e1s muri\u00f3 en unos de esos malditos pasillos blancos, de hambre, sed y locura.Al final me un\u00ed a la idea de salir de all\u00ed, prefer\u00eda morir intent\u00e1ndolo, as\u00ed que me un\u00ed a un hombre y a una joven, reci\u00e9n llegados como yo, no admit\u00edan la idea de envejecer en ese fat\u00eddico lugar.Nos dirigimos al norte, el vac\u00edo era impresionante, la luminosidad blanca hac\u00eda el efecto parecido al de la niebla, de tal forma que si nos separ\u00e1ramos mucho, desaparec\u00edamos de la vista de los otros dos, decidimos ir bastante juntos. El silencio era total y el fr\u00edo horroroso, gracias a un agudo sentido de la orientaci\u00f3n segu\u00edamos una l\u00ednea recta bastante acertada. Despu\u00e9s de yo no s\u00e9 cuantas horas andando, descubrimos a lo lejos, cientos de puertas en l\u00ednea de color rojo, esperanzados corrimos hacia ellas.Empezamos a abrir puertas, el espect\u00e1culo era dantesco, de esto no nos hab\u00edan hablado nada el comit\u00e9 de bienvenida, al abrir las puertas, nos encontramos con habitaciones peque\u00f1as de unos dos metros por dos metros, sin ning\u00fan tipo de mobiliario. En algunas hab\u00eda parejas de hombres y mujeres viviendo juntos, algunas parejas hab\u00edan incluso engendrado hijos, ni\u00f1os y ni\u00f1as normales en apariencia, pero con un extra\u00f1o brillo en los ojos, fruto sin duda de la luminosidad permanente.En algunas habitaciones viv\u00eda una sola persona, que al abrirles las puertas y mantener un intento de comunicaci\u00f3n, se encog\u00edan en una esquina y all\u00ed se quedaban con la cabeza entre las piernas, tiritando de miedo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong> En otras habitaban todo lo contrario, al abrir las puertas y mantener un intento de comunicaci\u00f3n, se mostraban agresivos y lanzaban palabrotas contra nosotros, r\u00e1pidamente al ver su agresividad cerr\u00e1bamos las puertas.Seguimos abriendo y cerrando puertas y poco a poco se iban viendo m\u00e1s habitaciones vac\u00edas, cuando por fin ya todas estaban vac\u00edas, intuimos que era el final de la mini-aldea que se hab\u00edan creado, seres convertidos en anti-seres. Al mirar atr\u00e1s, vimos como se hab\u00edan reunidos todos juntos y nos hac\u00edan se\u00f1ales como de volver o de despedida, y nos gritaban algo as\u00ed como \u00a1cuidado con la pantera, cuidado con la pantera!.Seguimos abriendo y cerrando puertas, seguros de encontrar alguna que diera a un pasillo. Cuando llev\u00e1bamos, ya no s\u00e9 cuantas miles, dimos con una que en vez de ser una habitaci\u00f3n daba a un pasillo. Casi al borde de la desesperaci\u00f3n, dimos con nuestra puerta de la libertad \u00a1o\u00a0\u00a0eso cre\u00edamos!. Esta vez curiosamente, los pasillos eran m\u00e1s cortos, algunos al abrir una puerta, el pasillo doblaba en direcci\u00f3n izquierda, otros doblaban en direcci\u00f3n derecha, algunos, al abrir una puerta, inmediatamente a continuaci\u00f3n hab\u00eda otra puerta, algunas veces desembocaba el pasillo en varias puertas, algunas cerradas y otras abiertas, era de locos. Abrir puertas, cerrar puertas, girar a la derecha, girar a la izquierda, pasillos de varios kil\u00f3metros, pasillos de varios pasos, un descontrol total. De pronto la escuchamos, a pesar del silencio existente, fue alto y claro, un rugido feroz y hambriento, con seguro de muy malas intenciones. Al final, en un pasillo largo la distinguimos a lo lejos, una pantera negra como el carb\u00f3n, corriendo hacia nosotros. El p\u00e1nico se apoder\u00f3 de nosotros, comenzamos a correr, temiendo por nuestras vidas. Abr\u00edamos y cerr\u00e1bamos puertas a ton y son, y con asombro, nos dimos cuenta de que la pantera era m\u00e1s r\u00e1pida que nosotros, incluso era capaz de abrir las puertas que cerr\u00e1bamos a nuestro paso. Poco a poco, fue comi\u00e9ndonos terreno, y ya al abrir las puertas precipitadamente y al mirar hacia atr\u00e1s, adivinamos, que \u00edbamos a ser plato seguro de aquel animal.Una de las veces, tardamos un poquillo m\u00e1s en abrir una puerta, y nuestro viejo amigo, fue alcanzado mortalmente, por unas de las garras del animal hambriento. No pudimos hacer nada por recuperarlo, presas de un p\u00e1nico incontrolado intentamos como pudimos el pomo de la puerta. A lo lejos escuch\u00e1bamos los golpes de la pantera sobre la puerta, cu\u00e1nto durar\u00eda cerrada, aguantando las embestidas de aquel animal abominable. Finalmente y cuando ya est\u00e1bamos en un estado, en el que nos \u00edbamos cayendo a medida que \u00edbamos corriendo. Al abrir una puerta nos encontramos con un patio de un edificio, enseguida nos dimos cuenta que la luz era solar, deber\u00eda ser el final, pues no exist\u00edan m\u00e1s puertas. <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El patio era de forma cuadrada, y desde el suelo hasta el \u00faltimo piso, sub\u00edan de forma piramidal, unos maceteros con unas plantas en su interior muy extra\u00f1as, los maceteros se interpon\u00edan unos a otros, de forma que parec\u00edan escalones, sin dudarlo dos veces, comenzamos a escalar, seguros de nuestra pr\u00f3xima libertad, y de acabar pronto con esta pesadilla.Cuando llegamos al \u00faltimo piso, despu\u00e9s de no pocos peligros en la subida, agarr\u00e1ndonos mutuamente para no precipitarnos al vac\u00edo, nos daos cuenta que el \u00faltimo piso es una cafeter\u00eda de lujo. Entramos y cual ser\u00e1 nuestra sorpresa al descubrir que todos los hombres y mujeres que en ese momento estaban en la cafeter\u00eda, vest\u00edan de negro, ten\u00edan el pelo largu\u00edsimo y llevaban en sus cuellos un collar de perlas negras. No d\u00e1bamos cr\u00e9dito a nuestros ojos, ellos tomando caf\u00e9 tan tranquilos, mientras, qui\u00e9n sabe donde, exist\u00eda un submundo de miseria y locura total.Enfilamos r\u00e1pidamente hacia la salida m\u00e1s pr\u00f3xima, las caras de nuestros verdugos estaba pasando de la perplejidad a la acci\u00f3n, ya varios hombres, se estaban aproximando, y otros ya se estaban levantando, preparados para atacarnos en cualquier momento.El pasillo al que salimos, no se parec\u00eda en nada a los anteriores, que tantas pesadillas nos hab\u00edan causado. Pintados con tonos agradables y decorados con caros cuadros, hac\u00edan irreal el trauma vivido.Dudosos entre escapar por las escaleras, o por los ascensores, el hilo musical del hotel, pas\u00f3 de una agradable balada al atronador sonido de una sirena y las luces pasaron de un leve resplandor a un rojo intenso, sin\u00f3nimo de alarma y emergencia.Decidimos arriesgarnos y al observar unos huecos con unas peque\u00f1as tapaderas incrustadas en la pared, dimos por hecho que se trataba de los t\u00edpicos t\u00faneles, que tienen algunos hoteles para echar la ropa sucia y mandarla directamente a la lavander\u00eda.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Dicho y hecho, justo un instante antes de que un grupo de malvados doblaran por el pasillo, directos a nuestro encuentro, la tapadera del hueco daba su \u00faltimo golpecito en la pared. La oscuridad era total, la inclinaci\u00f3n casi vertical, la velocidad que \u00edbamos cogiendo, nos hac\u00eda presagiar un r\u00e1pido destino, dando por hecho que al final del t\u00fanel hubiese algo blando, de lo contrario, el golpe iba a ser tremendo. Afortunadamente, despu\u00e9s de varios minutos, de ca\u00edda en picado, demasiados a mi entender, dada la velocidad que llev\u00e1bamos, ca\u00edmos directamente en un mont\u00f3n de s\u00e1banas sucias.La perplejidad de los trabajadores de la lavander\u00eda, no fue tan tard\u00eda como quisi\u00e9ramos, pues antes de levantarnos, ya estaban marcando el tel\u00e9fono de emergencias del hotel, e incluso algunos valientes intentaron atraparnos. Por poco, fuimos m\u00e1s r\u00e1pidos que ellos, de la puerta de la lavander\u00eda, a un gran almac\u00e9n, del almac\u00e9n a la cocina, de la cocina a un gran restaurante, del restaurante al hall del hotel, del hall del hotel a la salida. <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Corr\u00edamos ya tan felices, la libertad ya casi se pod\u00eda oler, la pesadilla iba llegando a su fin, las personas que iban entrando al hotel, ve\u00edan a dos seres humanos pasar por su lado a toda velocidad, llorando y riendo a la vez, ciegos de ira y de esperanza.La noche, atrap\u00f3 con su manto de oscuridad a la gran ciudad, y nosotros al salir a ella quedamos encandilados ante tal baile de luces de colores y sonidos dispares. Tanto, que mi compa\u00f1era no supo reconocer a tiempo, los silbidos insistentes de los guardias de tr\u00e1fico y el atronador claxon de un trailer de mercanc\u00edas, la pobre desgraciada, s\u00f3lo tubo tiempo de ver horrorizada, el enorme radiador del cami\u00f3n, segundos antes de ser completamente aplastada, por sus enormes dieciocho ruedas.Yo me qued\u00e9 paralizado de golpe, los peatones que vieron fascinados el atropello, no daban cr\u00e9dito a sus ojos, los segundos fatales que me qued\u00e9 inm\u00f3vil, fueron suficientes para provocar mi fatal desenlace.Los peatones al verme, se apartaban de mi camino, mi aspecto deb\u00eda de ser de locos. Al pedir ayuda a los conductores, para que por favor me subieran al coche, aceleraban la marcha sin dudar, los polic\u00edas entretenidos con el atropello, no se percataron de mi presencia, y mis fat\u00eddicos verdugos, aprovecharon el lapsus, para agarrarme, he introducirme en el hotel, sin sospechas ninguna.Ahora, termino de escribir mis vivencias, en esta prisi\u00f3n tan peculiar, despu\u00e9s de llevar, que s\u00e9 yo cuantos a\u00f1os, encerrado en una habitaci\u00f3n. El tiempo se ha vuelto agotador, he decidido negarme a comer y a beber, aunque he conocido a algunos que los mantienen con suero, mi vida \u00bfvale tanto?.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi mujer, despu\u00e9s de los hechos que les voy a contar, ya no la volv\u00ed a ver jam\u00e1s, aunque supongo, que continuar\u00e1 en ese maldito hotel, cuyo recuerdo, crean me, me pone los pelos de punta y que a lo largo de mi vida me ha causado tantos estragos psicol\u00f3gicos, y que ante tal&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/el-destino\/\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">El destino<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":386,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-352","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-terror"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=352"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":387,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/352\/revisions\/387"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/media\/386"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reflexionesbajolahiguera.es\/relato\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}